2.2. Actitud de la Comunidad Económica Europea
2.2.1. Proceso y evaluación de los diálogos de San José en la década de los ochenta
El primer diálogo (San JoséⅠ)45 se inició en la conferencia ministerial que se celebró en San José, Costa Rica, en septiembre de 1984.
En el comunicado conjunto se expresaba el pleno apoyo al Grupo de Contadora y la voluntad de establecer un diálogo de periodicidad continuada.
43 España y Portugal se adhirieron a la Comunidad Económica Europea en 1986.
44 Sobre este tema además de ver Celestino del Arenal y Alfonso Nájer, La Comunidad Iberoamericana de Naciones: pasado, presente y futuro de la política iberoamericana de España, CEDEAL, Madrid, 1992, p.294, se puede consultar: CIDOB-AIETI, Las relaciones entre España y América Central (1976-1989), Barcelona, 1989; Celestino del Arenal, España e Iberoamérica: de la Hispanidad a la Comunidad Iberoamericana de Naciones, CEDEAL, Madrid, 1989.
45 Los diversos documentos de los diálogos de “San José” se pueden encontrar en Las relaciones Europa-Centro América: diálogo político y cooperación económica 1984-1993. En Panorama Centroamericano: Temas y Documentos de Debate, nº44, Guatemala, marzo-abril de 1993.
Paralelamente, se señalaba que los problemas del Istmo no podrían resolverse por la fuerza de las armas sino por medio de soluciones negociadas;
acompañándose en este comunicado conjunto, la consideración de los problemas existentes en las relaciones económicas, comerciales y de cooperación entre ambas partes y por la afirmación de la voluntad europea de cooperar en la solución de los mismos, fortaleciendo esas relaciones e iniciando conversaciones tendientes a la negociación de un Acuerdo Marco de Cooperación.
Asímismo, la Comunidad Económica Europea concretó la apertura, en 1984, de una oficina regional en San José, con el fin de mejorar la coordinación de los proyectos y programas de desarrollo y expresó su voluntad de aumentar los flujos de ayuda a Centroamérica, pero sin nombrar montos específicos (Visser y Wattle, 1991:86). Este diálogo posteriormente quedó institucionalizado46 como
“Conferencia sobre el Diálogo Político y la Cooperación Económica entre la Comunidad Económica Europea y sus Estados Miembros, los Estados de Centroamérica y Panamá, y los del Grupo de Países Cooperantes”47 o simplemente como Reuniones de “San José”.
Las negociaciones llevaron a la suscripción, en Luxemburgo, en noviembre de 1985, del Acuerdo de Cooperación Económica entre la Comunidad Económica Europea y Centroamérica (San José Ⅱ ), con una duración de cinco años, renovable tácitamente por períodos de dos años.
Dicho Acuerdo entró en vigor el 1 de marzo de 1987, con los siguientes objetivos primordiales: 1). Ampliar y profundizar las relaciones de cooperación económica, comercial y de desarrollo, sobre bases de equidad, respeto y beneficios recíprocos, reconociendo la situación de menor desarrollo relativo de Centroamérica; 2). Reforzar y dar forma institucional a las relaciones entre la Comunidad Económica Europea y Centroamérica, aprovechando al máximo la infraestructura institucional existente en ambas regiones; 3). Contribuir a resolver los problemas de la región, particularmente agudizados por los efectos
46 La institucionalización de la cooperación política entre la Comunidad Económica Europea y Centroamérica se efectúa en noviembre de 1985 (San JoséⅡ) a través del comunicado adoptado por la Conferencia Ministerial de Luxemburgo,
47 A partir de 1990 (San José Ⅵ, Dublín), desapareció la participación de Contadora y en lugar se incluyó al Grupo de los Tres (México, Venezuela y Colombia) como países cooperantes con Centroamérica.
de la crisis económica actual; 4). Contribuir a la reactivación, reestructuración y fortalecimiento del proceso de integración económica de Centroamérica; 5).
Promover la asistencia financiera y la cooperación científica y técnica que contribuyan al desarrollo del istmo centroamericano, con especial énfasis en el desarrollo rural y social, y en el impulso de los sectores agrícola e industrial(Chamorro Marín,1992:32-33).
El contenido de este Acuerdo, como señala Galinsoga i Jorda (1989:129-131), se halla muy lejos de alcanzar la intensidad de los vínculos que unen a la Comunidad Económica Europea con aquellos Estados o grupo de Estados a los que ha dispensado un tratamiento preferencial, como los países mediterráneos y los del Grupo de los países de Africa, el Caribe y el Pacífico (países ACP).
Asimismo, este mismo autor indica que el marco mínimo que constituye el Acuerdo comporta una serie de consecuencias importantes, entre ellos: se produce la escisión entre los aspectos políticos y los económicos; la escisión desemboca en una priorización de lo político sobre lo económico; y, la debilidad e inconcreción de las obligaciones establecidas por el marco jurídico permite un mayor grado de discrecionalidad en la implementación de lo mismo.
Sin embargo, coincidimos con la opinión de Del Arenal y Nájera (1992:295), quienes señalan que este Acuerdo, aunque estuvo lejos de satisfacer los deseos centroamericanos, supuso un primer paso en el establecimiento de un nuevo marco de cooperación entre Europa y Centroamérica.
Debido a la mutua decepción48, la reunión de San José Ⅲ (Guatemala, febrero de 1987), se celebró con cierto retraso y escasas expectativas.
Asimismo, es preciso señalar que, ante las presiones norteamericanas, en San José Ⅲ, sólo España, Italia, Holanda, Dinamarca y Bélgica estuvieron presentes con sus Ministros de Asuntos Exteriores, mientras los demás países de la Comunidad Europea enviaron representantes jerárquicamente inferiores.
No obstante, España jugó un papel importante de mediador entre los
48 “Por una parte, los países centroamericanos habían asistido al estancamiento de los niveles de ayuda comunitaria, que alcanzó su techo en 1985, fijándose en unos 80 millones de ecus. Por parte comunitaria, las más que patentes dificultades del Grupo de Contadora para llevar a un buen término su iniciativa, la alta conflictividad mantenida en la región y la constante interferencia de Estados Unidos, no hacían presagiar más que el fracaso de las soluciones apoyadas por Europa”. Más informaciones, ver: Galinsoga i Jorda(1989:132).
conflictos regionales, animando a la Comunidad Económica Europea a continuar con los proyectos de la cooperación regional.
En el comunicado final de la reunión, se destacó principalmente, el apoyo irrestricto de la Comunidad Económica Europea a la iniciativa de Contadora. Sin embargo, no se produjo un incremento en la ayuda económica europea a Centroamérica, enfatizándose en el hecho de que las ayudas fueran dirigidas a proyecotos regionales.
En San José Ⅳ (Hamburgo, Alemania, marzo de 1988), además de reiterar el apoyo al proceso de paz y reiterar el cese de ayuda a las fuerzas irregulares o a los movimientos insurrecionales por parte de gobiernos regionales y extrarregionales, se abrió el espacio para discutir ampliamente los problemas macroeconómicos del Istmo. La Comunidad Económica Europea aceptó, dentro del marco del Acuerdo de Luxemburgo, abrir negociaciones para mejorar el comercio interregional. Además, se reconoció el problema de las deudas intrarregionales como impedimentos para la reactivación del MCCA.
En palabras de Casaús Arzú (1989:17), esta reunión se tradujo en apoyos más concretos y se incrementó la ayuda de la Comunidad Económica Europea hacia Centroamérica. Indudablemente, el acuerdo de paz de Esquipulas y los resultados positivos de la evaluación de la primera fase del plan, fueron elementos que contaron favorablemente, a la hora de decidir sobre el incremento de ayuda a la región.
Sin embargo, a pesar de las buenas intensiones, no se atenderían otras demandas centroamericanas, como la ampliación significativa del Sistema de Preferencias Generalizadas de la Comunidad Económica Europea para sus principales productos de exportación. El resultado final fue, como siempre, una falta de sincronía y equilibrio entre el alto nivel de los compromisos políticos y el bajo perfil de los compromisos económicos (Del Arenal y Nájera,1992:295).
En San José Ⅴ (San Pedro Sula, Honduras, febrero de 1989), bajo la presidencia española de la Comunidad Económica Europea, se amplió el Sistema de Preferencias Generalizadas (GSP) para Centroamérica49. Asimismo, la
49 Fueron reducidas las tarifas de algunos productos centroamericanos, lo que constituyó un resultado dentro del marco del diálogo continuo entre Centroamérica y la Comunidad
Comunidad Económica Europea se comprometió por primera vez en la reunión a apoyar un plan plurianual que permitiría la reestructuración, reactivación y fortalecimiento del procedimiento de integración económica de la región. Prueba de ello fue el establecimiento de un plan especial de ayuda de tres años, cuyo montante se cifró en una importante aportación de ecus por parte de la Comunidad y el compromiso de que los Estados comunitarios suscribieran aportaciones de capital por valor de 250 millones de ecus para revitalizar el Banco Centroamericano de Integración Económica. En lo referente a la deuda externa –aunque el tema se abordó en la reunión- no se llegó a ningún resultado concreto (Galinsoga i Jorda,1989:134).
En suma, cabe destacar que es en el ámbito político donde el diálogo ha logrado sus mejores frutos y revalora positivamente el apoyo comunitario a todo este proceso, haciendo posibles los Acuerdos de Paz y evitando un conflicto generalizado en la región.
Como indican Del Arenal y Nájera (1992:295), el encuentro de San José significó un punto crucial en el compromiso de Europa con América Latina, por cuanto supuso, por un lado, la apertura de un nuevo foro de diálogo y cooperación con América Latina, y por otro, una toma de decisión autónoma de la Comunidad Económica Europea frente a una región que los Estados Unidos consideraban como propia.
En el ámbito económico, las expectativas eran claramente asimétricas.
Centroamérica solicitó la reducción de su deuda externa con Europa y demandó la apertura del protegido mercado comunitario a sus productos tradicionales, especialmente al café y al plátano, junto con un sistema de estabilización de precios de exportación similar al concedido a los países de ACP, por medio del Convenio de Lomé. Sin embargo, la Comunidad Económica Europea, desatendió estas demandas y las mantuvo al margen del diálogo de San José, remitiéndolas a foros multilaterales como el GATT, ofreciendo únicamente un Acuerdo de Cooperación “no preferencial”, sin concesiones comerciales ni grandes montos de ayuda (Sanahuja,1995:6).
Económica Europea sobre preferencias comerciales. Más informaciones, véase: Visser y Wattel(1991:90).
Hasta 1993, se han celebrado nueve reuniones de San José entre la Comunidad Económica Europea y los países parte del Tratado General de Integraión Económica Centroamericana y Panamá.