(英文) The5th International Conference of Hispanic Association for the Humanities 發表
論文 題目
(中文)性別與身分認同:貝德拉‧德里卡多的系列女性偵探小說之探討 (英文) Gender and Identity: Chronicle of Petra Delicado
報告內容:
Chung-Ying Yang, Ph.D Associate Professor of Spanish European Studies Program National Chengchi University Taipei 11605, Taiwan
Home address: 5F-2, 1, Lane 213, Section 4, Xing-Long Road Taipei 116, Taiwan
Tel: 011-886-2-2939-3091 ext. 88113 Fax: 011-886-2-2234-9222
E-Mail: [email protected]
Title of submission: Género e identidad: Crónica de Petra Delicado
Género e identidad: Crónica de Petra Delicado
Chung-Ying Yang
National Chengchi University, Taiwan
Tradicionalmente, las obras de escritoras españolas suelen ser excluidas de los manuales de historia de la literatura publicados en España, principalmente, debido a la discriminación sexual y las rígidas clasificaciones impuestas por los críticos masculinos. Se puede decir que esas obras no pueden evitar su destino de ser marginadas, trivializadas, o ignoradas, según la opinión de Catherine Davies (1998: 3). Al hablar de la narrativa policíaca, se advierte que raramente aparecen los nombres de escritoras en la crítica literaria de España, a pesar de que algunas de ellas se dedicaron a dicho género literario desde el comienzo.1 A raíz de esto, Kathleen Gregory Klein en su estudio The Woman Detective: Gender and Genre (1988) critica la explicitación continua de prejuicios sexuales “over the generic conventions or the mimetic possibilities of detective fiction in order to reinforce a nostalgic mythology of women’s position” (2). Aunque la crítica reconoce el protagonismo femenino de textos policíacos como un fenómeno contradictorio, o problemático (225), señala la necesidad imprescindible de crear textos feminocéntricos en la narrativa policíaca a fin de desarrollar una visión más amplia del género.
No obstante, el compromiso feminocéntrico se hace esperar hasta después de la muerte de Franco. Es la Segunda Oleada de Feminismo la que introduce temas polémicos como la igualdad de derechos y la que provoca cierto impacto en la sociedad española de aquella época. Asimismo, en las letras españolas surge un florecimiento de la narrativa femenina.
Efectivamente, en comparación con otras formas literarias, el género policíaco, tanto para
1 Como es sabido, Emilia Pardo Bazán, además de su escritura feminista, publicó un cuento policíaco titulado La gota de sangre (1911), que, sin duda, fue pionero en el desarrollo inicial del género. Otro ejemplo de la omisión de las obras femeninas se puede encontrar en el caso de Isabel Calvo de Aguilar, una escritora que se hizo popular en los años cincuenta y que por su elaboración de los modelos clásicos británicos, es considerada como seguidora de Agatha Christie.
escritoras como para lectoras, no sólo responde a las transformaciones sociopolíticas, como suele ocurrir en el caso de la novela negra, sino que nos muestra, de modo adecuado, los temas íntimamente relacionados con las mujeres, tales como el aborto, la violación, o la opresión sexual. Recordamos que críticas como Priscilla L. Walton, Manina Jones y Maureen T. Reddy ponen de relieve la importancia del género policíaco que sirve como un espacio de debate a fin de redefinir y redistribuir el poder, pues la articulación de Reddy es significativa para subrayar la estrecha relación entre la narrativa policíaca y el proyecto feminista:
Feminist crime novels, far from being mere escapist literature or isolated, peculiar experiments in an essentially masculine preserve, participate in the larger feminist project of redefining and redistributing power, joining a long and valuable tradition of women’s fiction. (Sisters in Crime 149)
Por lo general, la publicación de Picadura mortal (1979), de Lourdes Ortiz, se considera como la obra introductoria protagonizada por el personaje de la mujer detective española. Sin embargo, a causa de sus técnicas deficientes como novela policíaca y texto feminista, el auge de la narrativa policíaca femenina española tendrá lugar en los años ochenta y noventa con la aparición de escritoras como María Antònia Oliver, Isabel Clara Simó, Blanca Álvarez y el objeto de este estudio, Alicia Giménez Bartlett.
La trayectoria literaria de Alicia Giménez Bartlett se inicia en 1984 con la publicación de su primera novela, Exit, a la que le siguieron un buen número de títulos: entre ellos, Una habitación ajena, con la que obtuvo el Premio Femenino Lumen en 1997. Sin embargo, la
escritora manchega alcanza la popularidad gracias a Ritos de muerte, aparecida en 1996. Con esta novela empieza una serie policíaca protagonizada por la inspectora Petra Delicado y su inseparable colega, el subinspector Fermín Garzón, dentro de la cual hasta la fecha se han publicado otras siete entregas: Día de perros (1997), Mensajeros de oscuridad (1999), Muertos de papel (2000), Serpientes en el paraíso (2002), Un barco cargado de arroz (2004),
Nido vacío (2007) y El silencio de los claustros (2009). En 1999, se estrena en televisión una
serie de trece capítulos basada en las aventuras de Petra Delicado con Ana Belén en el papel de la inspectora. Podemos decir que lo singular de la serie de Petra Delicado radica en la creación de la protagonista, puesto que la autora procura romper con las estructuras falocéntricas de las novelas policíacas donde los personajes femeninos o bien eran mujeres fatales, o jóvenes indefensas, testigos o víctimas. En efecto, no se trata de una detective aficionada (como en Simó), ni de una investigadora privada (como en Oliver), sino de una funcionaria de policía que debe afrontar un doble desafío, como mujer y como profesional.
Este estudio pretende analizar la temática de género e identidad en la obra policíaca de Giménez Bartlett. Además, se indagará cómo la autora aprovecha el género policíaco a fin de crear transgresiones tendientes a la incorporación de una agenda feminista, así como a la construcción de la identidad femenina.
En varias ocasiones, Alicia Giménez Bartlett ha afirmado la relevancia de la integración del género policíaco en la escritura: “Sería más correcto decir en el ámbito de un género muy específico, en el que hay que cumplir unas reglas establecidas que el lector ya espera. Aparte de esas reglas, puedes añadir todo lo que quieras”,2 “la novela negra es ideal como testimonio porque abre las puertas de la sociedad”.3 Está claro que la autora reconoce las convenciones del género, ya que a partir de ellas construye el cuerpo de sus textos, pero su elección de una inspectora de policía para la serie implica ciertas complicaciones con respecto a las convenciones de género propias de la novela policíaca, según Thompson-Casado (2002:72). Evidentemente, las discusiones de género se hacen palpables con el humor y la ironía en torno a la definición de feminismo, a la lucha por el poder entre hombres y mujeres, que, a su vez, estimulan al lector a reflexionar sobre el nuevo papel
2 Véase la entrevista realizada por Josan Hatero, “Interview with Alicia Giménez Bartlett.”
www.maslibros.com/entrevistas/12alicia.htm
3 Para más información, véase Alicia Giménez Bartlett, “Serpientes en el paraíso, el nuevo caso de la inspectora Petra Delicado”, http://elmundolibro.com18/03/03
desempeñado por la mujer.
En la serie de Petra Delicado, la estructura general se debe mucho a la novela policíaca clásica por encontrarse abundantes elementos comunes: asesinatos, enigmas, falsas pistas, investigación policial, deducción y solución del caso. Además, se percibe el modelo de la novela negra americana que Giménez Bartlett integra en su obra, como los paisajes urbanos degradados, los personajes duros y marginales, la acción violenta. Tampoco se puede ignorar la presencia del personaje de inspector de policía (police procedural) que la autora emplea para retratar a sus personajes. Originado en los Estados Unidos durante los años cincuenta, el género de inspector de policía como subgénero de la literatura policíaca ha existido por más de medio siglo, pero su presencia literaria en España no ha sido notable. Según el estudio de Symons, dicho género se centra en la perspectiva del inspector de policía, ofreciendo detalles exhaustivos de la rutina del policía respecto a sus investigaciones criminales y, a veces, trazando algunos detalles de la vida privada de los inspectores para estimular el interés del lector por la obra (94). El crimen, en estas obras, es la causa fundamental para la investigación, y otras cuestiones, como la justicia, el poder y el orden social, también son temas esenciales. Todos estos rasgos se pueden encontrar en la serie de Petra Delicado, donde Giménez Bartlett es capaz de entretejer con maestría extraños casos y crear suspense.
Con una voz narrativa en primera persona, la autora hace que su detective femenino se sitúe en una institución del gobierno, tradicionalmente vinculada con la autoridad y la represión. Bajo este ambiente, claramente machista, se nota que Petra procura deconstruir las negativas representaciones estereotípicas femeninas que suelen dar énfasis a la pasividad femenina, por un lado, y, por otro, cuestionar y criticar la participación de las mujeres en el sistema patriarcal. Es así como las ideas de integración y resistencia respecto a la evolución de la protagonista llegan a generar un fenómeno de ambigüedad a lo largo de estas obras.
La ambigüedad se nos revela, en primer lugar, a través del nombre de la protagonista, ya que “Petra” simboliza valores convencionalmente asociados con la masculinidad, como
piedra, dureza y solidaridad; en cambio, “Delicado” representa conceptos atribuidos a lo femenino, como delicadeza y fragilidad. Desde la página inicial de Ritos de muerte, ya se evidencia la caracterización ambigua de la protagonista. Petra Delicado aparece como una mujer que después de su segundo matrimonio intenta comenzar a gozar de la vida en un espacio de libertad y tranquilidad. A pesar de grandes dificultades, Petra se acaba de comprar
“una casita con jardín en la ciudad” (Ritos 7) donde se plantea vivir sola. La casa es como un nido, y el jardín simboliza el deseo de dar vida, así como un retorno a la naturaleza, “poseer una casa de planta era como echar una soga hacia un poste, amarrarse a la tierra, enraizar” (7), afirma la protagonista. Muy pronto, Petra nos cuenta por qué abandonó su prestigiosa carrera de abogada y se transformó en policía: “Si había acabado haciéndome policía era para luchar contra la reflexión que solía inundarme frente a todo. Acción. Sólo pensamientos prácticos en horas de trabajo, inducción, deducción. . . . “(8). En este sentido, para retratar a la protagonista, Giménez Bartlett recurre a los estereotipos opuestos, como el impulso femenino de volver a la naturaleza, la imagen nutritiva de la Madre-Tierra frente al impulso masculino de actuar sin reflexionar. De esta manera, por su incapacidad de reconciliar distintas necesidades psicológicas la imagen que se nos proyecta de Petra es ambigua y conflictiva.
La ambigüedad de Petra también se recalca en su concepto del feminismo. Desde la primera novela Ritos de muerte hasta las obras siguientes de la serie, se nota que tanto sus colegas masculinos como los personajes implicados en los casos han etiquetado de feminista a la inspectora. No obstante, en varios instantes la protagonista reitera y declara que ella no es feminista. Especialmente, en Muertos de papel, Petra nos muestra su actitud antifeminista cuando el inspector Moliner pone en duda su postura contradictoria:
Pero una cosa téngala por cierta: no soy feminista. Si lo fuera no trabajaría como policía, ni viviría aún en este país, ni me hubiera casado dos veces, ni siquiera saldría a la calle, fíjese lo que digo. (138)
En Mensajeros de oscuridad, Petra habla de las “pendencias feministas a las que había renunciado tiempo atrás” (98), y el término “pendencias” conlleva su percepción negativa hacia el discurso feminista. Se supone que la declaración contundente de la protagonista se debe a la actitud cínica de los colegas masculinos que, muy a menudo, recurren al término del
“feminismo” como insulto o acusación hacia su colega femenino. Debido a que ellos presuponen que Petra, una mujer que lucha constantemente por la integración en una institución masculina y que reclama la igualdad de tratamiento, debería ser una feminista.
Por otro lado, a lo largo de las diferentes investigaciones policiales, Petra aparece como portavoz del feminismo. En Ritos de muerte, lamenta la carencia de conciencia femenina o lo que se supone “las reivindicaciones elementales de la mujer” entre las víctimas de violación, que no se atreven a identificar al delincuente debido a la creencia marcada en la sociedad patriarcal de que la violación es un crimen que deshonra a la víctima. En diversas ocasiones, Petra también protesta oficialmente contra la discriminación sexual en su institución, como observamos en la siguiente denuncia:
Con todos los respetos hacia mis superiores quiero señalar que estoy convencida de que este trato injusto se me dispensa por el simple hecho de ser mujer, un colectivo sin relevancia dentro del cuerpo, al que minimizar o vejar resulta sencillo y sin consecuencias. (Ritos 94)
En Muertos de papel, Petra lucha por la igualdad de las mujeres, manifestando su disconformidad sobre el uso del lenguaje sexista, tal como se muestra en un pasaje sobre el término de “hijoputa” que emplea el comisario:
En realidad es curioso que los mayores insultos dirigidos a los hombres acaben también cayendo sobre la cabeza de una mujer. Porque ya me dirá, comisario, si porque un tío sea malvado o cabrón hay que cargárselo también a su madre. (12)
Con estas declaraciones, aún es difícil clasificar el feminismo de Petra. Su intento de justificar el discurso de igualdad no se interpreta desde el punto de vista del feminismo radical ni del feminismo teórico, por lo tanto, se puede concebir como un feminismo en términos humanistas, un feminismo con tendencia individualista de los años noventa como el postfeminismo.
Shelley Godsland, en su estudio, sostiene que la narrativa policíaca de Giménez Bartlett nos presenta ciertas huellas del postfeminismo,4 particularmente, en la idea de regresar al espacio doméstico por parte de las mujeres, la mujer como producto de los medios de comunicación, la duda que pesa sobre la mujer víctima de violación, o la carencia de solidaridad entre mujeres. Todos estos rasgos, de alguna manera, representan los dilemas a los que se enfrenta la protagonista, así como discursos divergentes y pluralistas de la época en la que nos situamos. De modo que en la serie de Petra Delicado la búsqueda de la identidad y las relaciones entre géneros se encaminan hacia múltiples direcciones.
Como es sabido, la vuelta al espacio doméstico destaca la importancia de la privacidad, un rasgo convencionalmente femenino. Ahora bien, con una descripción detallada sobre el proceso de decorar y construir un espacio íntimo y cómodo, parece que Giménez Bartlett quiere suavizar el carácter duro de una investigadora profesional y poner de relieve lo significativo de poseer una preciosa casa para una mujer cuarentona como Petra, representando un cambio sustancial en su vida material tras años de lucha. En numerosos pasajes, observamos que la protagonista se vale de su casa para disfrutar de momentos de soledad, de tranquilidad, con “un buen libro de ciencia policial, el piano de Chopin” (Ritos 11). No obstante, a medida que se complican los casos, la casa, de vez en cuando, se
4Aunque es sumamente difícil definir lo que es el postfeminismo, como ha notado Susan Faludi, un término confuso (1647), en general, se trata de un término para describir una serie de perspectivas reaccionarias de la segunda oleada de feminismo. No obstante, la propuesta de Ann Brooks es valiosa e interesante, ya que el postfeminismo se entiende como “a useful frame of reference encompassing the intersection of feminism with a number of other anti-foundationalist movements including postmodernism, poststructuralism and postcolonialism.” (1), “the conceptual shift within feminism from debates around equality to a focus on debates around difference” (4).
convierte en un espacio social/ semipúblico donde Petra y Fermín se reúnen para discutir sobre las posibles soluciones de los casos o sobre los problemas sentimentales de cada uno.
De esta manera, el sentido de privacidad tampoco es tan restrictivo.
Los medios de comunicación, sin lugar a dudas, tienen impactos primarios en la formación del postfeminismo. Mientras Brooks afirma que por lo general los medios han promovido una percepción negativa y popular del postfeminismo (3), Whelehan también observa que los medios desempeñan el papel de fomentar un concepto antifeminista propio del postfeminismo (240-241), y Faludi señala que las mujeres afectadas por la economía postfeminista consideran que los medios de comunicación sirven para confirmar y elevar su estatus femenino. Al inicio de Mensajeros de oscuridad, Petra es escogida para participar en un programa de televisión, no por sus logros profesionales como policía, sino por el hecho de que “siempre queda mejor una mujer” (8), tal como explica el comisario. Además, “todo el mundo piensa que una mujer policía es ideal para las tareas humanas y diplomáticas” (223).
Aunque Petra se da cuenta de que la postura de su jefe es injusta y ofensiva, decide aceptar su misión de “suavizar la imagen de la policía”. En la televisión, Petra aparece como una figura femenina, un objeto pasivo, deseado para un público esencialmente masculino.
Paradójicamente, como ella no puede rechazar el influjo cautivador de la televisión, sino gozar de la atención pública sobre sus palabras, se siente como una auténtica estrella. De hecho, la repercusión de los medios al proyectar una imagen femenina es enorme.
Irónicamente, en Ritos de muerte es la televisión la que sirve como una herramienta para ridiculizar y humillar en público a Petra. Recordamos que en un programa de debates, tres de las víctimas de violación acusan a la inspectora por su trato duro y falta de simpatía, declaraciones que provocan malestar con el fin de quitar a Petra del caso, y que destacan el apetito del público por el sensacionalismo.
Se advierte que Petra Delicado suele llevar a cabo sus pesquisas con el objetivo de restablecer el orden en el contexto de patriarcado burgués y capitalista. La inspectora no actúa
de acuerdo con la teoría feminista, sino en base a las normas de la ley. Con ello, se puede reforzar los fundamentos del postfeminismo en la novela policíaca de Giménez Bartlett.
Frente a las víctimas del crimen masculino, Petra Delicado se comporta como una inspectora de escuela dura, sin compasión, e incluso rechazando el estatus universal de víctima que las mujeres suelen mantener. Efectivamente, esta postura pone de relieve otro discurso postfeminista, por el que se considera una falacia la concepción de la mujer como víctima de violencia de género por naturaleza, ya que Brooks sostiene que “in doing so the postfeminism challenges hegemonic assumptions held by second wave feminist epistemologies that patriarchal and imperialist oppression was a universally experienced oppression” (2). En Ritos de muerte, vemos que Petra interroga “profesionalmente” a esas pobres chicas de una
manera fría y brusca, sin pensar en la fragilidad, la marginación social y su condición de víctimas de violación, ni siquiera tratar de consolar a las interrogadas como una amiga. Para una inspectora de escuela dura, lo más importante es descubrir la identidad del violador.
Aunque Petra ve a las chicas como seres desgraciados, no clasifica a las mujeres como víctimas universales de violencia, sino como miembros de “la gran cohorte de jóvenes desheredados que andaba deambulando por la ciudad” (42). Además, esas chicas le hacen evocar “esos ratones que hemos cazado en la trampa y podemos contemplar largamente, el
Aunque Petra ve a las chicas como seres desgraciados, no clasifica a las mujeres como víctimas universales de violencia, sino como miembros de “la gran cohorte de jóvenes desheredados que andaba deambulando por la ciudad” (42). Además, esas chicas le hacen evocar “esos ratones que hemos cazado en la trampa y podemos contemplar largamente, el