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2. Las relaciones económicas y comerciales(1994-1999)

2.2 Medidas económicas y comerciales

Como se ha mencionado anteriormente, con relación a la coyuntura económica a partir de 1995, la Subsecretaría de Relaciones Comerciales Internacionales de Argentina reelaboró, para ajustar las relaciones comerciales de ambas partes, su propuesta de mejora de su comercio con Estados Unidos a través del “Plan de Promoción del Comercio Exterior para Estados Unidos en 1995”20.

Respecto a las exportaciones norteamericanas hacia Argentina, como mostraron Bouzas y otros (2002: 13), la participación de Estados Unidos en las importaciones argentinas totales alcanzó un 20,9%, llegó a su máximo a mediados de la década, para luego comenzar a declinar, debido a la instauración del Mercosur en este período y al fuerte aumento en la intensidad del comercio intrarregional. Pero es destacable que los proveedores norteamericanos no

20 Para ello, se mantuvieron consultas con los Departamentos de Comercio Exterior de las provincias, las Cámaras y Asociaciones empresariales, y las empresas, a la vez que se incorporaron las conclusiones del Encuentro Nacional de Exportadores. Como resultado se decidió concentrar el esfuerzo para promocionar un determinado grupo de productos y se establecieron las herramientas de trabajo. Más información sobre el contenido del Plan de Promoción del Comercio Exterior para los Estados Unidos en 1995, véase: Busso (1998: 56).

abandonaron el mercado argentino por ello, aunque, las exportaciones norteamericanas a Argentina ocuparon menos cobertura que las exportaciones norteamericanas totales hacia América Latina (menos del 10%).

Por otra parte, si bien la participación de Argentina en el mercado de EE.UU. se reduce a partir del pico alcanzado en 1995, ese descenso es bastante menos pronunciado que el de otros socios comerciales de Argentina como, por ejemplo, la Unión Europea.

Por el contrario, la importancia representativa de Argentina como mercado para las exportaciones norteamericanas creció durante la primera mitad de la década de los 90. No obstante, el aumento de dicho mercado durante el decenio fue exiguo (de 0,5% en 1991 a 0,6% en el año 2000). Hasta el año 2000, Argentina ocupó el tercer puesto de los mercados de destino para las exportaciones norteamericanas a la región (Bouzas y otros, 2002: 13).

Otro punto a debatir en el campo comercial bilateral es la renegociación de la deuda argentina. El reconocimiento de la discusión entre los dos países sobre deudas pasadas se concentró fundamentalmente en la etapa inicial, entre 1991 y 1994. En este período Argentina y EE.UU. mejoraron el insoportable endeudamiento a través de una serie de negociaciones, procedimientos y acuerdos (como el Plan Brady).

Durante los últimos años de los 90, como señalaron Damill, Frenkel y Rapetti (2005: 204-205 y 207), entre 1995 y 1997 la balanza entre la deuda pública y el PIB se desequilibró aún más, por la recesión de 1995. Con la colaboración del FMI y del gobierno argentino, se ofreció ayuda financiera alrededor de US$

11.000 millones, lo que permitió rápidamente una marcha atrás del episodio de contracción y crisis que siguió al efecto tequila. Sin embargo, hasta el año 1999, la deuda externa bruta de Argentina aún llegó a US$ 141.528 millones.

Además, el giro negativo en el escenario financiero internacional experimentado en 1997-1998, luego de las crisis asiática y rusa, encontró a la economía argentina con un significativo y creciente déficit de cuenta corriente.

También, a principios de 1999 sucedió la devaluación de la moneda brasileña21,

21 El presidente argentino lanzó una idea para contrarrestar las influencias externas generadas por la crisis:

la dolarización. La idea consistía en crear una moneda única en el continente, atada al dólar como ocurre con el peso. La iniciativa de Menem demostró a los mercados externos que el gobierno estaba dispuesto

la situación se agudizó gravemente durante el año 2000, debido a una visible ausencia de instrumentos de política para lidiar con este problema.

Por consiguiente, como en la primera etapa de Menem la inversión extranjera directa (IED) representó una parte importante del financiamiento externo de la economía argentina. A lo largo del segundo gobierno de Menem se impulsó principalmente capitales externos al objeto de financiar al gobierno nacional. Los flujos en concepto de IED mostraron una tendencia creciente, hasta alcanzar el pico de US$ 23.988 millones en 1999, monto obtenido por el sector del petróleo (de US$ 17.830 millones).

Gráfico 4. Evolución de la deuda externa bruta y de la cuenta corriente de Argentina (1994-1999)

(millones de dólares)

Fuente: Elaboración por los propios autores en base a datos de Palomino (2003:

141); Bianco, Porta y Vismara (2007: 110)

a hacer lo necesario para mantener la paridad peso-dólar y la convertibilidad. Sin embargo, la preocupación de la posibilidad de “contagio” de la crisis brasileña se extendió y la banca de inversión estadounidense Morgan Stanley también alertó acerca de la inevitable devaluación del peso argentino.

Para conocer más información sobre la crisis brasileña, véase: Escudé y Cisneros (1998: 82).

0 30000 60000 90000 120000 150000

1994 1995 1996 1997 1998 1999

-18000 -15000 -12000 -9000 -6000 -3000 0

Deuda externa bruta Saldo cuenta corriente

En cuanto al destino de la IED durante la década, pueden señalarse dos etapas. Como hemos menciado, al inicio de los 90, correspondiente a los años 1991-1993, los flujos de IED estuvieron impulsados por el proceso de privatizaciones y concesiones al sector privado. Según Bezchinsky y otros (2007:

152-153), el 51% de IED del primer período relaciona a operaciones de privatización de activos públicos. La segunda etapa empezó despúes del año 1994, las fusiones y adquisiciones de empresas privadas reemplazaron a las privatizaciones como principal fuente de ingresos de IED. En esta etapa se destacó una gran parte de los sectores de la industria manufacturera y, finalmente, los sectores financiero y comercial. Era obvio que durante el período 1992-2002 más del 40% de los flujos de IED estuvo dirigido hacia el sector de servicios.

Dentro de los principales países de la IED en Argentina, EE.UU. participó con unos 8.517 millones de dólares del 1995 al 1999. No obstante, ocurrió un cambio desde el año 1999, fue que España marcó el boom de inversión extranjera directa en Argentina. Cuya inversión representó un 37,7% del total de IED durante el período 1992-2002 (Bezchinsky y otros, 2007: 153).

Cuadro 9. La inversión extranjera directa en Argentina por sector de destino (%) 1992-1994 1995-1996 1997-1998 1999-2000 Total (millones de

dólares) 10.860 12.559 16.453 34.404

Petróleo 18,4 11,8 8,6 59,6

Minería 0,1 6,5 0,5 0,2

Industria Manufacturera 30,3 39,5 27,1 10,0

Servicios 44,7 37,2 51,9 23,0

Electricidad, Gas y Agua 30,9 14,3 14,9 4,1

Comercio 4,3 6,7 5,2 2,3

Transporte y

telecomunicaciones 2,4 6,2 6,7 13,3

Bancos 7,1 10,0 25,1 3,3

Otros 6,5 5,0 11,9 7,2

Fuente: Bezchinsky y otros (2007: 152)

Cuadro 10. La inversión extranjera directa en Argentina por país de origen (%) 1992-1994 1995-1996 1997-1998 1999-2000

Estados Unidos 40,3 35,8 26,9 14,3

España 1,9 10,1 19,3 71,8

Francia 10,6 5,1 9,5 6,4

Chile 9,3 13,5 5,5 -1,0

Italia 3,2 6,7 5,7 3,5

Países Bajos 5,0 2,6 11,8 0,1

Reino Unido 5,6 2,1 2,9 -0,2

Alemania 2,8 2,1 6,2 0,5

Fuente: Bezchinsky y otros (2007: 153)

Además del terreno de la inversión, Argentina y EE.UU. tuvieron una problemática diplomacia en torno a la propiedad intelectual. A partir de marzo de 1996, el Ejecutivo Nacional vetó parcialmente la última ley dictada por el Congreso invalidando el artículo para impedir al Poder Ejecutivo Nacional (PEN) la reglamentación de la ley por decreto22, es decir, el Poder Ejecutivo Nacional trataba de influenciar al Congreso para modificar la legislación.

Como mostró Busso (1998: 64), no se podrán convertir patentes extranjeras en patentes argentinas para productos farmacéuticos. Si bien Estados Unidos no tolerarán que se apruebe una nueva y completa ley de patentes y volvía a presionar, Argentina no modificaba sustancialmente lo que sus legisladores ya habían aprobado. Hasta ese momento, se consideró que el proceso legislativo de patentes se había terminado.

Debido a sus disputas e insatisfacciones sobre la ley de patentes farmacéuticas, la administración Clinton decidió aplicar sanciones comerciales

22 El PEN elaboró un proyecto de ley de confidencialidad, el cual procuraba proteger la información técnica que se entregaba a los organismos de salud y sanidad vegetal para comercializar medicamentos y productos químicos agrícolas. No obstante los esfuerzos del gobierno nacional en el sentido de lograr la aprobación del proyecto en el Congreso durante 1996, el Parlamento realizó la aprobación en 1997.

Esta Ley de Confidencialidad tampoco conformó las pretensiones norteamericanas. Más información sobre la intervención del Poder Ejecutivo Nacional, véase: Busso (1998: 65).

de suspender la mitad de los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP)23 para las exportaciones argentinas a lo largo de abril de 1997 (Kors, 1998:

445). El junio, William Daley, el secretario de comercio de EE.UU. quien volvió a presionar por el tema de propiedad intelectual24, a la vez manifestó su creencia en que se destrabe el tema de la cuota de carnes fresca.

Por otra parte, anunció que el Departamento de Comercio había recomendado levantar los aranceles compensatorios contra Argentina, aplicados sobre lanas, cueros, tubos y laminados de acero (Kors, 1998: 445). Desde el punto de vista económico, la aplicación de sanción fue un duro golpe político para el gobierno argentino.

Entre el debate respecto a la ley de Patentes medicinales entre ambas partes, Argentina también negoció una serie de acuerdos bilaterales sectoriales con EE.UU. en el cierre de la Ronda Uruguay, para obtener un mayor acceso al mercado estadounidense para determinados productos durante el año de 1996.

En otras palabras, los dos países acordaron concesiones mutuas en lo que toca a cuotas y tarifas de importación. Los mayores intereses argentinos derivados de este acuerdo abarcan las exportaciones de carnes frescas, maní, pasta de maní, queso y tabaco (INDEC, 1997: 68).

23 El SGP es un programa de preferencias comerciales de Estados Unidos que tiene por objeto de fomentar la diversificación de las economías. En el caso de Argentina, la utilización efectiva del SGP cayó durante la segunda mitad de los noventa. De hecho, mientras que durante la primera parte del decenio un 25% de las exportaciones argentinas se beneficiaron del SGP, hacia fines de la década la cobertura era inferior al 7% (bienio 1999-2000). Para obtener más información sobre el tratamiento del SGP en Argentina, véase: Bouzas y otros (2002: 51) y

http://www.ustr.gov/sites/default/files/uploads/gsp/asset_upload_file925_14706.pdf

24 Más información sobre esta acción, véase Clarín: http://edant.clarin.com/diario/1997/05/17/

o-02601d.htm

Cuadro 11. Exportaciones argentinas a Estados Unidos bajo el SGP Porcentaje sobre el total de

exportaciones argentinas a EE.UU.: Fuente: Bouzas y otros (2002: 51)

La política comercial exterior de EE.UU. ha defendido los postulados del libre comercio y la competencia leal25. Por lo tanto, el gobierno argentino consideró que si EE.UU. era el que imponía restricciones arancelarias a Argentina, debía obtener como mínimo la administración de la cuota a través de la emisión de los certificados de origen. Por tal motivo durante las negociaciones llevadas a cabo en Washington, y ratificadas en Ginebra a través del Memorándum de Entendimiento y Cartas Anexas, firmadas el 9 de agosto de 1995, Estados Unidos accedió a la petición argentina (Busso, 2001: 53).

Con relación al tema de las carnes26, según Bouzas y otros (2002: 56),

25 Las políticas globales de EE.UU. que afectan el libre ingreso al mercado estadounidense incluyen:

aranceles, cuotas, barreras administrativas, gastos de importación, requerimientos técnicos, compras gubernamentales, medidas correctivas al comercio internacional desleal (antidumping y derechos compensatorios), restricciones a la exportación, subsidios agrícolas y barreras que afectan la inversión.

Más contenido sobre las condiciones de acceso de Argentina al mercado de Estados Unidos, véase Revista Colombia Internacional:

http://colombiainternacional.uniandes.edu.co/view.php/32/index.php?id=32

26 Durante el período 1995-1997, Argentina enfrentó numerosas trabas administrativas para hacer efectivo el cumplimiento de la cuota. Finalmente, con una incesante tarea diplomática llevada adelante por la Secretaría de Agricultura y la Cancillería en agosto de 1998, el Departamento de Agricultura de los EE.UU. a través del Servicio de Inspección de Sanidad Agropecuaria (Animal and Plant Health Inspection Service, APHIS) publicó en el Registro Federal una modificación técnica a la regulación de acceso de carne fresca, que permitió el cumplimiento de la cuota y requirió la existencia del Certificado

después de un largo período de combatir la fiebre aftosa en gran parte de territorio nacional, Argentina obtuvo la autorización del ingreso de 20.000 toneladas anuales por parte de EE.UU.27 para exportar carnes frescas en 1997, luego de haber sido declarada Argentina como país libre de aftosa por la Oficina Internacional de Epizootias (OIE).

Por otra parte, el otro de los acuerdos alcanzados es el incremento de la cuota argentina de maní confitería. Estados Unidos tiene un Programa de Maní que opera en la práctica como un impuesto sobre los productores argentinos. El acuerdo alcanzado implica una cuota inicial para 1995 de 26.341 toneladas métricas, para alcanzar las 40.388 toneladas en el año 1999.

Cuadro 12. Uso de la cuota arancelaria de maní y subproductos en base a certificados de origen emitidos por la autoridad argentina (%)

Año Cuota (tn) Ingresado con certificado de origen

reconocido por el gobierno argentino %

1995 26.341 12.470 47

1996 29.853 5.325 18

1997 33.365 14.701 44

1998 36.877 22.825 62

1999 40.388 17.686 44

2000 43.901 25.015 57

Fuente: Bouzas y otros (2002: 56)

Por otra parte, como expresó Busso (1998: 61-62), Argentina es el 13er productor mundial de tabaco y el 10 exportador a escala mundial, sobre ese total

de Exportación emitido por Argentina. Más información sobre el ingreso de la carne de Argentina, véase: Busso (2001: 60).

27 Estados Unidos es el principal mercado de importación de carnes rojas (importó alrededor de 1 millón de toneladas anuales), las que provienen en su mayor parte de Australia y Nueva Zelanda (tienen asignado el 85% del total de la cuota arancelaria). Sin embargo, en consideración al alto costo y el mercado, la utilización de la cuota argentina fue aumentando hasta alcanzar el 100% en 1999, el año que se exportaron unas 7.000 toneladas adicionales que pagaron un arancel extracuota del 27,2%. Más información sobre la exportación de carne de Argentina hacia EE.UU., véase: Bouzas y otros (2002: 56).

la tercera parte de la producción y la mitad de las ventas se dirigían al mercado estadounidense. En 1993, Estados Unidos impuso a través de la Ley de Reconciliación Presupuestaria restricciones a las importaciones de tabaco, afectando las exportaciones argentinas en casi un 50% (en 1993 se exportaron US$ 62,5 millones que disminuyeron a US$ 38 millones en 1994). Ante esta situación, según Bouzas y otros (2002: 65), Argentina negoció en el marco de la Ronda Uruguay del GATT, una cuota arancelaria de 12.000 toneladas para el período 1995-1997, 11.000 toneladas en 1998 y 10.750 toneladas a partir de 1999.

Además de estos logros, como declararon Cheppi, Patrouilleau y Nimo (2008: 3), en mayo de 1998, se constituyó el Comité Consultivo Agroalimentario (CCA) entre Argentina y EE.UU. para fomentar las relaciones bilaterales agroalimentarias y la cooperación en los más altos niveles de gobierno. Entonces, la primera reunión se celebró en Washington y se constituyeron tres grupos de trabajo: Política Comercial Agroalimentaria, Temas Sanitarios y Fitosanitarios, y Comercialización de Productos Agroalimentarios. Este Comité atiende los asuntos que frecuentemente causan disputas comerciales afectando tanto a los sectores agropecuarios e industriales como a los consumidores.

El 28 de agosto de 1999, los Ministros de Agricultura de 15 países incluído Argentina, miembros del Grupo CAIRNS28, se reunieron en Buenos Aires para definir los lineamientos destinados a frenar a las políticas de subsidios al agro que aplican los EE.UU. y la UE. Según Busso (2001: 60-62), Estados Unidos por medio del Secretario de Agricultura, Dan Glickman, tomó un compromiso parcial con el Grupo CAIRNS, consistente en impulsar junto a ellos las negociaciones para la eliminación de subsidios en la próxima reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

A finales de su visita a New York en octubre, Menem estaba en contra de los

28 Este grupo está conformado por una coalición de 19 países exportadores de bienes agrícolas de América Latina, África y la región Asia Pacífico. Su función es como un instrumento de presión de un grupo de países que buscaban liberalizar el comercio agrícola, para lo que sus fundadores acordaron formar una alianza que permitiera darle prioridad al tema en las negociaciones multilaterales de comercio. Ha ejercido un rol significativo en las negociaciones sobre agricultura desde su formación. Sus objetivos en la Ronda Uruguay fueron la eliminación de todos los subsidios a la exportación de productos de origen agropecuario, la reducción de las ayudas internas que distorsionaban el comercio agrícola y un mayor acceso al mercado para productos del sector. Más información sobre el Grupo CAIRNS, véase:

Marinucci (2009: 18).

EE.UU. por su política de subsidios al sector agropecuario y reclamó justicia en el trato para equilibrar la balanza comercial bilateral altamente deficitaria para Argentina.

El 12 de diciembre de 1999, los Secretarios de Agricultura de ambos países firmaron la denominada Declaración Conjunta de los Secretarios de Agricultura en Washington, la cual, en forma resumida, se refirió a los beneficios del intercambio de los sectores agropecuarios e industriales para la economía de ambos países, y evalúa positivamente el desempeño del CCA. Aún más, hablando de que como resultado de las disciplinas establecidas en el Acuerdo de la OMC sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, ambos países se han beneficiado con un incremento en el acceso a los mercados, como se dio con las carnes.

Los dos países manifestan haberse beneficiado como consecuencia de un comercio agropecuario liberalizado y justo. Proponen seguir comerciando en el marco de la OMC y continuar trabajando para la creación del Área de Libre Comércio de las Américas. En consecuencia, los temas del sector agropecuario han constituido un área importante de la relación comercial bilateral donde, a pesar de algunas alternativas de cooperación, permanecen situaciones conflictivas.

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