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El Estudio de las Relaciones Económicas y Comerciales Entre Argentina y Estados Unidos Durante el Mandato de Menem(1989~1999)

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El estudio de las relaciones económicas y

comerciales entre Argentina y Estados Unidos

durante el mandato de Menem(1989-1999)

梅內姆執政時期阿根廷與美國之經貿關係研析

(1989-1999)

Kuo-Shih Ho &Yu-PingWang

何國世、王羽平

Departament of Spanish Language and Literature

Providence University, Republic of China(Taiwan)

靜宜大學西班牙語文學系

105.01.14 到稿 105.04.27 通過刊登

《靜宜語文論叢》第九卷第二期(105 年 6 月),171-217 頁

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El estudio de las relaciones económicas y

comerciales entre Argentina y Estados Unidos

durante el mandato de Menem(1989-1999)

Kuo-Shih Ho &Yu-PingWang

Abstract

In 1989, Carlos Menem was elected president of Argentina with 47.49% of the votes. Due to severe economic situations, the foreign relationships, especially with the United Stated, underwent evident changes.

The Menem administration abandoned the third position of Peronism and carried into effect a series of policies showing his almost unconditional support for the United States. Meanwhile, Argentina acquired large amounts of US investments through close cooperation with the northern neighbor. These practices dramatically lowered the inflation rate while at the same time boosted GDP. However, that didn’t really improve the economic situation, instead made the crisis even worse.

The present study investigates bilateral economic and commercial relations between Argentina and the United States during the administration of Menem (1989-1999), and its impact and influence to Argentina and the relationship with United States. The conclusion in the end of the study is based on historical development, policies, economic data and literature review relevant to the issues in question.

Keywords: Menem, economic and commercial development, economic reform,

United States-Argentina relations

Kuo-Shih Ho, Doctor in History in the Complutense University of Madrid. He is currently Associate Professor at the Department of Spanish Language and Literature, Providence University, Republic of China(Taiwan).

Yu-Ping Wang, is M.A. in Department of Spanish Language and Literature, Providence University, Republic of China(Taiwan).

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梅內姆執政時期阿根廷與美國之經貿關係研析

(1989-1999)

何國世、王羽平

摘要

1989 年,梅內姆以 47.49%的高票贏得阿根廷總統大選。由於嚴重的經濟情勢, 在其兩任執政期間,對外關係出現明顯變化,尤其與美國的關係。 梅內姆政府放棄貝隆主義所奉行的第三條道路,並實施一系列政策以顯示幾乎 無條件地支持與遵循美國的立場。同時,阿根廷加強與美國的合作關係,以取得來 自美國的大量投資以解決國內經濟問題。這些政策雖然大幅度降低通貨膨脹與增加 國內生產總值,但是並不能完全解決阿根廷經濟情勢,反而加深政府的財政危機。 本 論 文 將 深 入 研 究 梅 內 姆 執 政 時 期 阿 根 廷 與 美 國 的 雙 邊 經 貿 關 係 發 展 (1989-1999),對阿根廷及美阿雙邊關係造成的衝擊與影響。最後,將根據歷史發展、 政策陳述、經濟數據及文獻探討針對上述研究問題,提出具體結論。 關鍵字:梅內姆、經貿發展、經濟改革、美阿關係 何國世,西班牙馬德里大學歷史學博士,現任靜宜大學西班牙語文學系專任副教授。 王羽平,靜宜大學西班牙語文學系碩士班畢業生。

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Introducción

Argentina sufrió el control de una dictadura durante muchos años, hasta que en el año 1983 Raúl Alfonsín abrió la puerta de la democratización y el país entró en una época de transición democrática. Sin embargo, la situación caótica, causada por la inflación incontrolable, y la crisis política interna en 1989 obligaron a Alfonsín a terminar su mandato presidencial cinco meses antes de lo previsto, y Carlos Menem ganó las elecciones generales con el 47,49% de los votos.

Al asumir su poder, Menem abogó por una política económica neoliberal e intentó poner en práctica una serie de reformas para solucionar esta crisis hiperinflacionaria. Además, debido a esta grave coyuntura económica, se hizo evidente un cambio en las relaciones exteriores durante las dos administraciones de Menem, en particular con Estados Unidos.

El gobierno argentino abandonó la tercera posición de peronismo y ejecutó una serie de políticas para expresar su intención de adherirse casi incondicionalmente a las posturas de Estados Unidos. Por un lado, Argentina estableció una estrecha relación con Estados Unidos para ampliar su cooperación, con esta táctica logró aumentar las inversiones extranjeras, sobre todo por parte de Estados Unidos, con el fin de resolver sus problemas económicos.

Las medidas políticas tomadas por el gobierno de Menem tuvieron un gran éxito, al bajar el gran nivel de inflación y al aumentar el PIB. Sin embargo, estas políticas no resolvieron absolutamente todos los problemas económicos, ya que se profundizó la crisis en la situación financiera del gobierno.

En consecuencia, en este trabajo realizamos una investigación más completa sobre el desarrollo de la relación económica y comercial entre Argentina y Estados Unidos durante el gobierno de Menem (1989-1999). Al mismo tiempo, analizamos si la situación económica y comercial del gobierno de Menem mejorará gracias al acercamiento con Estados Unidos. Además, discutimos las repercusiones que tuvieron estas políticas para la situación argentina.

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económicas y comerciales entre Argentina y Estados Unidos durante los dos mandatos del gobierno Menem. Al final, propondremos una conclusión concreta en base al desarrollo histórico, datos económicos y antecedentes tenidos en cuenta sobre este período de la historia de Argentina, entre 1989 y 1999.

Delimitación del período

Debido a una dinámica hiperinflacionaria de la economía argentina, se precipitó la sustitución del presidente Alfonsín por Carlos Menem, en las elecciones libres del 8 de julio de 1989. Por lo cual, tomamos el año 1989 como el inicio del período de este estudio; lo continuamos hasta el año 1999, momento en que el presidente fracasó en su proyecto de una tercera reelección. Este trabajo lo dividimos en dos períodos en base a los años de su mandado: el primero comprende el primer gobierno de Menem de 1989 a 1995; el segundo se basa en su segundo gobierno: de 1995 a 1999.

Objetivo e hipótesis del trabajo

Durante la administración de Carlos Menem, Argentina cambió su estrategia externa en cuanto a sus relaciones con los países desarrollados, sobre todo con Estados Unidos, a fin de mejorar su situación económica. Con el alineamiento con Estados Unidos, Menem quiso mejorar la política, la sociedad, la diplomacia sobre todo, la economía de Argentina.

El objetivo de este trabajo es, basándonos en las relaciones económicas y comerciales entre ambas partes, probar que el acercamiento entre Argentina y EE.UU. contribuyó a solucionar los problemas y a mejorar la coyuntura de Argentina. En este contexto, planteamos nuestra hipótesis: La situación económica y comercial de Argentina durante los diez años del mandato de Menem mejoró gracias al acercamiento con Estados Unidos.

Métodos y técnicas del trabajo

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comerciales entre Argentina y Estados Unidos durante los dos mandatos de Menem. Por ello, hemos elegido el método de la relación causa-efecto, analizando, en el ámbito de lo general a lo particular, y ofreciendo posibilidades de explicación de la influencia en la economía con Estados Unidos.

En este trabajo se utilizarán los métodos de estudio documental y descriptivo para analizar y comprobar la hipótesis. La descripción de las reformas que promueve el gobierno, de la justificación de los datos económicos, de las relaciones económicas y comerciales con Estados Unidos, así como las influencias económicas generadas por las circunstancias y las medidas del gobierno son los puntos principales que acometemos en este trabajo.

Finalmente, elaboramos una síntesis en la que se exponen las conclusiones y

la comprobación de la hipótesis planteada. Por último, añadiremos la bibliografía

para completar esta investigación.

1. Las relaciones económicas y comerciales(1989-1994)

La relación comercial entre ambos países se incrementa en los años 90 aunque continúa siendo deficitaria para Argentina, debido a la diferencia desfavorable para ella entre exportaciones e importaciones en términos de tamaño y de competitividad entre las economías. Así se nota que la economía argentina -aún con todas sus debilidades- es más abierta que la estadounidense. Como hemos menciado, Menem adoptó una política exterior más pragmática, la cual culminaría en una etapa de crecimiento económico en Argentina.

1.1 La situación comercial entre Argentina y EE.UU.

La búsqueda de una sólida relación económica entre Argentina y Estados Unidos en el terreno del comercio, finanzas, inversiones y renegociación de la deuda externa es, sin duda, el principal de los impulsos para adoptar una política de alineamiento. Según Busso (1994: 145), la idea era que el alineamiento ha traído apoyos económicos, pero estos no eran las únicas causas de la adopción de esta postura por parte de Menem. Un número importante de avances en la relaciones comerciales bilaterales son el resultado de la política de estabilidad

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económica, más que por los apoyos externos. En realidad, en la década de los noventa, vemos que en Argentina se incrementaron las importaciones tres veces más rápido que las exportaciones (las exportaciones crecieron entre 1990 y 2000 con una tasa anual del 7,5% mientras que las importaciones lo hicieron con un 24%).

Así como habían señalado Bouzas y otros (2002: 9), durante la década de los noventa, el comercio entre Argentina y Estados Unidos creció con un índice anual medio del 12,4%, casi duplicando el ritmo de expansión del comercio mundial (6,5%). De esta forma, las transacciones bilaterales totales pasaron de un promedio de 3.301 millones de dólares en 1991-1992 a 7.774 millones en 1999-2000. Un factor importante que explicó este rápido crecimiento fue la acelerada expansión de las importaciones totales de ambos países. En efecto, durante la década de los noventa las importaciones totales de Argentina y Estados Unidos crecieron mucho más rápido que las del resto de los países.

Por otra parte, el comercio mutuo se incrementó a partir de 1990, a tal punto que Estados Unidos se convirtió en el segundo socio comercial de Argentina. Puede verse en el cuadro 1 que los balances bilaterales del comercio consolidaron el saldo deficitario que Argentina había tenido tradicionalmente con Estados Unidos. Como señaló Busso (1994: 7), el balance de las cifras del comercio exterior fue más beneficioso para los norteamericanos que para Argentina durante mucho tiempo. Pero, en los dos años 1989 y 1990, la situación se revirtió obteniendo un saldo positivo en la balanza comercial bilateral a favor de Argentina. Desde el año 1991 hasta el 2000, la relación comercial volvió a mostrar un saldo negativo.

El gráfico 1, que vemos más abajo, muestra que entre 1991 y 2000 las importaciones norteamericanas de Argentina habían más que las exportaciones argentinas totales, no obstante, esto no fue suficiente para que las ventas argentinas mantuvieran su participación en el mercado norteamericano. También las exportaciones totales de ambos países crecieron más rápido que el comercio mundial, pero la brecha del crecimiento de las exportaciones entre ambos países fue menor (Bouzas y otros, 2002: 9 y 14).

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0 2 4 6 8 10 12 14 16

Importaciones argentinas desde EE.UU. Importaciones argentinas totales Importaciones norteamericanas totales Importaciones norteamericanas desde

Argentina

Exportaciones argentinas totales Exportaciones norteamericanas totales Exportaciones mundiales

欄1

Cuadro 1. El comercio de Argentina con Estados Unidos

(millones de dólares) Años Exportaciones Importaciones comercial Balanza

1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 1.148 1.699 1.244 1.349 1.278 1.737 1.804 1.973 2.204 2.212 2.653 3.166 878 820 1.498 2.511 3.124 4.373 4.207 4.749 6.096 6.227 4.996 4.732 270 879 -254 -1.162 -1.846 -2.636 -2.403 -2.776 -3.892 -4.015 -2.343 -1.566 Fuente: Elaboración de los propios autores en base de datos del INDEC

Gráfico 1. Indicadores de dinamismo del comercio entre EE.UU y Argentina

(1991-2000)

(tasa de crecimiento promedio anual)

Fuente: Bouzas y otros (2002: 10)

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Así como expresaron Bouzas y otros (2002: 9), en el gráfico 2, en promedio, el desequilibrio comercial bilateral representó cerca del 40% del valor total del comercio entre ambos países en el período 1991-2000. En contraste con los saldos del comercio exterior global, Argentina registró déficits comerciales con Estados Unidos incluso en aquellos años (como en 1995, 1996 y 2000) en los que las restricciones de financiamiento externo y el consecuente proceso de ajuste produjeron superávits en la balanza comercial global. El déficit del comercio de Argentina con Estados Unidos ha sido mucho más estable que la balanza del comercio total.

Gráfico 2. Balanza comercial de Argentina total y bilateral con Estados Unidos (1991-2000) (millones de dólares) -6000 -4000 -2000 0 2000 4000 6000 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000

Balanza comercial total Balanza comercial con EE.UU.

Fuente: Bouzas y otros (2002: 11)

1.2 EE.UU. en la estrategia externa de Argentina

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firmaron el “Acuerdo de Protección y Garantía de Inversiones” de cooperación bilateral para promover inversiones recíprocas. En este marco, Argentina eliminó discriminaciones en cianto a inversiones extranjeras, otorgándoles un trato igualitario. Además, se establece un derecho justo entre ambos países tanto para las inversiones como para actividades.

Según las informaciones oficiales, el Acuerdo fue el primero en su género que Estados Unidos concluyó con un país latinoamericano, y representó un hito importante para impulsar las inversiones norteamericanas hacia Argentina (Roffe, 1989: 24). Con la experiencia de la hiperinflación desatada en 1990, la situación económica fue muy grave, e incluyó con un alto endeudamiento, estancamiento económico, desinversión en bienes de capital e infraestructura, un grave desequilibrio fiscal y de balance de pagos (sector externo).

Con el alineamiento con Estados Unidos y con la intención de adquirir su refuerzo económico, los gabinetes de Menem plantearon una serie de reformas económicas para mejorar la situación. Según Fair (2007: 3 y 8), la finalidad de la Ley de Convertibilidad fue controlar la inflación. Las medidas fueron las siguientes: 1) la fijación del tipo de cambio de la moneda local (peso) 1 a 1 con el dólar estadounidense, incluyendo la restricción de las reservas internacionales libres del Banco Central. Tenían que tener igual base monetaria; 2) constituir reglas fiscales para restablecer el nivel de superávit y el control de la inflación; 3) crear un ambiente económico abierto donde los productos, el capital y la tecnología circulen libremente hacia dentro y fuera del país, etc1.

Durante los primeros 4 años, el programa tuvo éxito, y el plan otorgó estabilidad a la economía argentina, manteniendo una paridad cambiaria que no sufre alteraciones, y manteniendo los índices de inflación más bajos que no se habían dado hasta esos momentos desde hacía muchísimos años. La convertibilidad funcionó muy bien y el presupuesto fiscal estuvo controlado debido, en gran medida, al ingreso extraordinario de recursos por

1 La Ley obligaba a respaldar la base monetaria con divisas, al tiempo que prohibía emitir moneda sin

respaldo, limitándose la capacidad de expansión monetaria. Así, el gobierno no podría financiar su déficit a través de la emisión monetaria sin respaldo, lo cual tal como dijimos anteriormente, era considerado por las autoridades como una de las principales causas de la hiperinflación. De esta manera, junto con la apertura económica y financiera, se conseguiría reducir la inflación a los niveles internacionales. Para obtener más información sobre este tema también véase: Bembi y Nemiña (2005: 3).

(11)

privatizaciones y el comercio exterior se liberalizó completamente. La inflación fue mínima durante muchos años2.

Respecto a esta consecuencia, vale recordar las palabras de Brady sobre el desarrollo de la economía argentina en 1993: “En ninguna otra parte el progreso ha sido tan drástico como en Argentina, donde el resultado de las reformas económicas ha excedido a las previsiones más optimistas. En efecto, los déficit fiscales se convirtieron en excedentes, la inflación cayó de cuatro dígitos a uno, la inversión aumentó y miles de millones de dólares de capital privado llegaron al país (...). El panorama económico de este país ha sido transformado y un futuro próspero ilumina el horizonte”3. Aunque la ley de Convertibilidad resolvió

válidamente los problemas ecomómicos en su primera etapa, no se cumplieron en forma satisfactoria todas las reformas anunciadas y medidas necesarias.

1.3 Argentina en la estrategia externa de EE.UU.

Estados Unidos es un socio comercial importante para Argentina, y su figura se reforzó a lo largo de los años ochenta. A pesar de ello, debido a la alta diversificación regional del comercio argentino, la participación de Estados Unidos en esos flujos es relativamente baja en comparación con la de otros países latinoamericanos (esta situación cambia en 1993). Con la opinión de Busso (1994: 7), el apoyo político para participar en Plan Brady y los votos positivos de los representantes norteamericanos ante las solicitudes argentinas en los organismos multilaterales de crédito fueron las muestras más concretas de apoyo económico. Los acuerdos “Cuatro más Uno” y el de “Garantía de Inversiones” firmados en 1991 fueron evaluados como los primeros pasos para avanzar no solo en el área de las inversiones sino también en la promoción del libre comercio4.

Para referirse al estatus de Estados Unidos en la estrategia externa de

2 Más información sobre la convertibilidad , véase en: http://www.deloitte.com/assets/Dcom-Argentina

/Local%20Assets/Documents/menem_esp_10-2005.pdf

3 Más información sobre la influencia del Plan Brady, véase: Kulfas y Schorr (2003).

4 En este marco se firmó en junio de 1991 el “Acuerdo Relativo a un Consejo sobre Comercio e Inversión”

entre los Estados signatarios de la Comunidad Andina o Mercado Común del Sur (Mercosur) y el gobierno de EE.UU., conocido públicamente como “Cuatro más Uno” o “Acuerdo del Jardín de las Rosas”. Se ratificaba la voluntad de eliminar obstáculos aduaneros mutuos al comercio y a la inversión. Más información sobre el acuerdo del Cuatro más Uno, véase: Segrelles Serrano (2006: 108).

(12)

Argentina, primero necesitamos relatar un breve resumen del tranfondo de la crisis deudora para Argentina, desde principios de 1980, particularmente durante la década de los 90. Por otra parte, según Larrosa (1997: 6), en 1980 el stock adeudado al exterior ascendía a 27.162 millones dólares y en 1989 ascendía a 63.314 millones de dólares.

De hecho, la historia de la deuda externa argentina se remontó a los años lejanos y era un problema a largo plazo. Fue un tema fundamental de todos los gobiernos latinoamericanos y también una motivación de crisis institucionales.

En los años noventa, el ritmo de crecimiento del endeudamiento volvió a acentuarse, en especial a partir de 1992. Hacia fines de 1992, Argentina contaba con una mora de capital e intereses alrededor de los 9.300 millones de dólares5.

Por otra parte, la crisis de deuda siempre tiene estrecha relación con la fuga de capitales. En este sentido, el 10 de marzo de 1989, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Nicholas Brady, había lanzado una nueva propuesta en el marco de las negociaciones argentinas para el tratamiento de la deuda, la propuesta conocida como el Plan Brady6. El 7 de abril de 1992 se firmó este

acuerdo.

5 Más información sobre la deuda externa de Argentina, véase en: http://www.monografias.com/

trabajos25/deuda-externa-argentina/deuda-externa-argentina.shtml#anteced

6 Varios países latinoamericanos firmaron acuerdos de reestructuración de deuda bajo la Iniciativa Brady,

entre ellos Argentina. El punto más importante de estas operaciones consiste en combinar de algún modo las recompras descontadas con la emisión por parte del país de los denominados "bonos Brady" a cambio de los títulos de crédito en manos de los bancos. Dichas operaciones complementan las medidas que aplican los países para restablecer la viabilidad de la balanza de pagos en el marco de los programas de ajuste estructural a medio plazo, respaldadas por el Fondo Monetario Internacional y otros acreedores multilaterales, y por acreedores bilaterales oficiales. El esquema consistiría en recompra de deuda a través de la emisión de tres bonos: 1) Emisión de bonos a la par; 2) Bono con descuento ( Discount Bond); 3) Cash Payment (aplicando un factor de descuento). Para tener más información, véase: Kulfas y Schorr (2003: 20-21).

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Cuadro 2. La deuda desde 1980 hasta 1989 en Argentina Año Deuda externa total (millones de dólares) Deuda/PIB

(%) Deuda/Importación total (%) Interes/Exportación total (%)

1980 27.162 32 339 27 1981 35.671 41 390 42 1982 40.703 48 534 65 1983 45.069 51 575 69 1984 46.171 50 570 68 1985 49.326 56 587 61 1986 51.422 56 750 63 1987 58.324 61 917 65 1988 58.473 61 640 51 1989 63.314 67 661 63 Fuente: Damill (1992: 137)

De acuerdo con Cavallo (2004: 140), los contenidos del Plan Brady implicaron la ayuda de EE.UU. a las economías emergentes para reingresar en los mercados, muchos países expresan sus apoyos de EE.UU. para reducir las subvenciones agrícolas a través de la Ronda Uruguay, y de la Iniciativa para las Américas, con el objeto de profundizar el libre comercio en el Hemisferio. Estos fueron los factores que persuadieron a Menem a buscar la mejor relación posible con Estados Unidos. A través del Plan Brady, Argentina pudo renegociar su deuda privada con un acuerdo que se realizó en 1993.

Además, Chu (1991: 17-18) explicó que este plan también propuso los siguientes puntos: 1) los países deudores deberían seguir aplicando una política económica orientada hacia el crecimiento económico a largo plazo, y adoptar medidas para fomentar el reflujo de la fuga de capitales; 2) La reducción de carga de la deuda del deudor multilateralmente. Por otra parte, el Plan Brady hizo posible que entre 1989 y 1995 se negociaran 190.000 millones de dólares, lográndose una reducción global de deuda externa de los países en dificultades de unos 60.000 millones (Linde, 2012: 243).

(14)

Díez (2004: 112), el Fondo Monetario Internacional (FMI)7 tenía un importante

rol para Argentina en su propósito de ofrecer recursos financieros a los miembros con el fin de corregir desequilibrios de pagos sin recurrir a medidas contraproducentes para la prosperidad de los países, y el Banco Mundial (BM) también tenía el propósito de proveer capital de inversión para incrementar la productividad, el nivel de vida y mejorar las condiciones de trabajo. En consecuencia, el FMI comenzó a cooperar con la aplicación y la financiación del programa bajo la presión del gobierno de EE.UU.8. Por otra parte, con la apertura

de los mercados, la única forma eficaz de controlar el déficit externo y el déficit fiscal es aplicar política de ajuste al flujo de capitales que compense la situación. Veamos en el cuadro 3 y el 4 la evolución de la deuda externa bruta (1992-1999), y el Producto Interno Bruto y saldo comercial externo de Argentina (1993-1999) respectivamente. En los dos cuadros, observamos que la deuda externa bruta argentina tiene la tendencia de crecer permanentemente, y el PIB perfila un carácter inconstante entre un número negativo y positivo.

Cuadro 3. La evolución de la deuda externa bruta de Argentina (1992-1999)

Año Millones de dólares 1992=100%

1992 62.766 100 1993 72.209 115 1994 85.678 137 1995 98.890 158 1996 109.774 175 1997 124.382 198 1998 139.844 223 1999 141.528 225

Fuente: Elaboración por los propios autores en base a datos del “Principales

7 FMI es la cara externa de la relación entre la solución del endeudamiento y el ajuste estructural de la

economía argentina. Más información, véase: Miranda (1994: 9).

8 La influencia del gobierno de EE.UU. fue más fuerte sobre el FMI -empujando a apoyar el paquete de

reformas, incluso en aquellos aspectos en los que no se habían seguido las recetas del FMI- a favor de Argentina. En este marco Argentina eliminó discriminaciones para las inversiones extranjeras, otorgándoles un trato igualitario con las nacionales. Además, se establece que las inversiones y las actividades estarán sujetas al derecho de cada una de las partes. Más información sobre este tema, véase: Cavallo (2004: 141).

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Indicadores de la Economía Argentina”, Universidad Argentina de la Empresa (UADE), año 2000, No. 18, Buenos Aires: Instituto de Economía.

Cuadro 4. La evolución de PIB y el saldo comercial externo de Argentina (1993-1999)

Año Producto Interno Bruto (PIB) Saldo comercial externo Millones de dólares % variación año anterior Millones de dólares

1993 236.505 6,3 -3.666 1994 250.308 5,8 -5.751 1995 243.186 -2,8 841 1996 256.626 5,5 49 1997 277.441 8,1 -4.019 1998 288.123 3,9 -4.943 1999 278.320 -3,4 -2.199

Fuentes: Palomino (2003: 142)

Gráfico 3. Deuda externa de Argentina y capitales argentinos en el exterior (millones de dólares) Fuente: Rapoport (2007: 12) 0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999

(16)

Con relación al tema de la deuda externa argentina, la inversión extranjera también juega un rol destacado en el proceso de desarrollo económico argentino prácticamente desde los inicios del estado moderno. A través de los mecanismos de capitalización de la deuda externa, se comenzó a abrir nuevas oportunidades para los inversores extranjeros. Según Bezchinsky y otros (2007: 150), durante la década de los noventa, el gobierno de Menem aplicó un amplio proceso de reformas con las que se produjo una nueva oleada de inversión extranjera, esta se concentró fuertemente en la compra de empresas públicas prestadoras de servicios. La forma predominante de la inversión extranjera durante este período fue la de las transferencias de acciones, lo que se verificó en el proceso de privatizaciones y en la venta de empresas privadas a inversores extranjeros.

Además, como indicó Viale Linares (2009: 8), entre 1990 y 1995 Argentina ocupó el décimo quinto lugar en recepción de Inversión Extranjera Directa (IED). En el cuadro 5, se pueden ver los principales indicadores desde el año 1990 hasta el año 1999 que muestran la IED, capitales argentinos exteriores, resultado fiscal y variación de reservas.

Cuadro 5. Los principales indicadores de IED del período 1990-1999

(millones de dólares)

Año IED* Capitales argentinos exteriores Resultado fiscal Variación de reservas

1990 – – – 3.566,0 1991 – 60.416 3.666,0 2.728,0 1992 4.384 53.583 4.922,4 3.826,0 1993 2.763 62.867 2.730,5 4.250,0 1994 3.489 74.976 -285,9 682,0 1995 5.341 78.973 -1.373,3 -102,0 1996 6.523 84.310 5.624,4 3.882,0 1997 8.755 96.155 -4.276,6 3.273,0 1998 6.510 99.231 -4.073,5 3.234,0 1999 23.988 91.228 -8.536,0 898,2

*IED: Inversión Extranjera Directa Fuente: Rapoport (2007: 19)

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Las expectativas de la administración Menem, generadas en torno a la política de alineamiento con Estados Unidos, no fueron llevadas a su máximo grado en el plano de la participación de empresas norteamericanas en el proceso de privatizaciones. Las inversiones norteamericanas se dirigieron, principalmente, hacia las áreas de petróleo y gas, pero las grandes empresas como Bell en teléfonos y American Airlines en aeronavegación comercial se retiraron o faltaron a la cita de las privatizaciones. De acuerdo con cifras provenientes de la Subsecretaría de Privatizaciones, hasta julio de 1993, la inversión total de capitales de Estados Unidos se eleva a 967,47 millones de dólares de los 7.627 millones que se habían recaudado por la privatización, esta cifra supone el 12% del total (Busso, 1994: 9).

El cuadro 6 muestra que a principios de los noventa la IED se centró en los servicios públicos (electricidad, gas y agua y transporte y telecomunicaciones), y al final de la década el sector financiero se hace con el liderazgo. El petróleo siempre fue un sector infalible para la atracción de capitales, encontró su plenitud en 1999 como consecuencia de la operación más amplia que se ha conocido en Argentina de venta de activos al exterior (Matesanz Gómez y Sánchez Díez, 2004: 108).

Cuadro 6. La inversión extranjera directa en Argentina por sectores (1992-1999) (millones de dólares corrientes)

Año 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 Petróleo 1.222 277 502 436 1.046 105 1.313 17.830 Minería 4 -6 17 140 682 72 11 15 Industria manufacturera 634 858 1.798 2.186 2.776 3.308 1.147 1.950 Electricidad, gas y agua 2.119 1.116 124 1.111 681 1.527 932 951 Comercio 82 42 339 318 523 150 699 742 Transporte y telecomunicaciones 36 -19 245 634 145 845 260 714 Bancos 191 418 160 512 747 2.366 1.757 746 Otros 143 106 452 272 350 788 1.173 1.038 Total 4.431 2.792 3.637 5.609 6.950 9.161 7.292 23.986 Fuente: Matesanz Gómez y Sánchez Díez (2004: 121)

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Por otro lado, ¿quiénes son los inversores principales sobre la IED para Argentina? Como señala el cuadro 7, durante el primer mandato de Menem, las inversiones de los agentes tradicionales de Estados Unidos y el Reino Unido siguen conservando su importancia con altas cifras para Argentina. Sin embargo, esta situación ha cambiado desde el año 1999, las inversiones españolas han sido las que más rápidamente se han expandido, convirtiéndose en el primer inversor en el país en la década de los noventa alcanzando casi el 40% del total de los flujos y desbancado a las empresas procedentes de Estados Unidos y Gran Bretaña.

En resumen, en términos de mejorar la relación con Estados Unidos, Argentina obtiene buenos resultados, lo cual le ayuda a resolver la crisis económica tanto por el Plan Brady, como por la IED, que introduce la prosperidad del Estado y reduce el déficit. Sin embargo, en cualquier plan existen defectos, aunque en un primer momento hay un éxito relativo.

Cuadro7. La inversión extranjera directa de los principales países en Argentina (1992-2001)

(millones de dólares corrientes)

1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 Alemania -18 91 210 30 150 307 486 27 69 -100 España 277 102 -172 271 146 1.792 908 216.830 6.750 494 EE.UU. 624 1.456 1.674 2.252 2.021 2.017 920 1.307 947 533 Francia 348 79 483 104 418 168 1.310 1.536 656 521 Italia 496 -228 80 163 109 284 339 655 910 -60 Países bajos 181 118 341 245 1.079 1.757 1.073 424 378 1.302 Reino Unido 256 272 84 28 864 745 353 -44 -228 -997 América central y Caribe 943 336 146 934 913 571 1.630 1.697 253 -79 América de sur 866 390 226 1.030 885 1.052 391 -195 97 -114

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1.4 El resultado de las relaciones económicas y comerciales

En el proceso de las relaciones bilaterales económicas entre Argentina y Estados Unidos, podemos ver que en la época del gobierno de Menem se aprovechó bien la influencia y el esfuerzo de EE.UU. en el Fondo Monetario Internacional (FMI)9 u otros institutos financieros internacionales para obtener

crédito (la clave para la afiliación en el plan Brady) y la firma del Acuerdo de Protección y Garantía de Inversiones (Fiorenza y otros, 2012: 35). Además, a través del Plan Brady, Argentina pudo renegociar su deuda privada con un acuerdo que se realizó en 1993. Después de establecer su credibilidad, Argentina también empezó a atraer a los inversores extranjeros del Banco Mundial, incluyendo el Banco Interamericano de Desarrollo y el Eximbank de Japón10.

Entre los años 1992 y 1994 recibió 30.000 millones de dólares de inversiones extranjeras, también el FMI le ofreció a Argentina un préstamo de 3.000 millones de dólares (Starr, 1997: 110). Esta medida tuvo éxito en acabar con la inflación y estabilizar los precios pero dejó un tipo de cambio muy atrasado.

Pero, según Rieznik (1996: 15), la dependencia financiera de Argentina con el exterior por el Plan Brady se profundizó. En primer lugar, la deuda aumentó y la carga de sus servicios fue más pesada que en el pasado. En segundo lugar, a la deuda externa “normal” es necesario agregarle las obligaciones de remesas de divisas al exterior anteriormente inexistentes. Estas remesas surgen de la libre disponibilidad de los lucros que tienen garantizadas las empresas extranjeras que fueron beneficiadas con los bajos precios de las exempresas del Estado.

Además, existen muchos problemas comerciales entre Argentina y Estados Unidos. Una de las discordancias la constituye la práctica de subsidios agrícolas implementada por sucesivos gobiernos norteamericanos. Las consecuencias más importantes de esta política son la disminución de los precios internacionales para Argentina y la pérdida de sus clientes tradicionales, y a partir de 1993, el creciente saldo comercial negativo se convirtió en un tema que generó constantes

9 En las reformas económicas de Argentina en los años noventa el FMI desempeñó un rol significativo, y

Argentina se convirtió en el tercer cliente más importante del FMI en 1996.

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reclamos para Argentina11.

Por otra parte, en abril de 1991, con el establecimiento de la Ley de Convertibilidad, la reforma monetaria fijó el nuevo peso al dólar estadounidense y prohibió que el Banco Central imprimiera dinero sin respaldo de oro o divisas extranjeras. La Ley de Convertibilidad fue un paso audaz porque Menem y Cavallo esencialmente arriesgaban 6 mil millones de dólares en reservas en su intento de parar la inflación12. El plan tuvo el resultado previsto y debido a la

convertibilidad, la inflación bajó desde 27% en febrero de 1991 hasta 1% en noviembre. Durante estos meses, la inflación tuvo un promedio de solo 8,3%13.

Con precios estables y más reservas monetarias, las tasas domésticas nacionales bajaron drásticamente. El plan estableció credibilidad en el plano mundial. Estados Unidos apoyó el plan y anunció que la Argentina sería incluida en el Plan Brady.

Pero, la ley tiene fallas estructurales. Al éxito de los primeros años, sucedió en Argentina un creciente endeudamiento externo para mantener la paridad con el dólar. Pasado el tiempo, se muestran sus limitaciones cuando el flujo de capitales comienza a detenerse. Así como explicó Krikorian (2007: 544), el índice de desempleo al finalizar la década de los 80 y comenzar la de los 90 era de un 6% promedio, mientras que en mayo de 1995 llegó al 18,6%. En un transfondo de alto desempleo, la capacidad de negociación de los gremios era menor, es decir, no se podían reclamar mejoras salariales. Este hecho afectó a los derechos originarios de los trabajadores.

En este contexto, desde el punto de vista económico y político, la convertibilidad llegó a ser el principal instrumento de inserción internacional de Argentina. A su vez, esta inserción depende de las condiciones de gobernabilidad del país, cuyas características son principalmente fiscales y monetarias (Castro, 2001: 5). Esta realidad tiene un significado: la política exterior implementada por Menem hacia Washington ha roto el histórico desacuerdo entre Argentina, o sea entre el peronismo, y Estados Unidos.

11 Respecto a los defectos del Plan Brady, véase: http://www.monografias.com/trabajos13/tphismm/

tphismm.shtml#concl

12 Más información sobre el tema de la Ley de Convertibilidad, véase: Smith (1991: 68). 13 Más información sobre este documento de la Ley de Convertibilidad, véase:

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A medio plazo, la construcción de la confianza creada a partir de la política menemista brinda un nuevo marco para la resolución de disputas. Respecto a la situación a nivel interno durante el gobierno menemista, se puede observar que el primer gobierno de Menem también dejó un saldo mayor de deuda externa, más desempleo, más pobreza e indigencia, sueldos más bajos, consumos a la baja, y otras tantas problemáticas relacionadas con estos puntos. Los problemas económicos y sociales se espera que se resuelvan en el segundo mandato de Menem.

2. Las relaciones económicas y comerciales(1994-1999)

Sobre la agenda económica bilateral, se pueden generalizar dos puntos desde la perspectiva de las macro y micro relaciones. Según Busso (1998: 48), las primeras se caracterizan por el consenso entre ambos gobiernos que se articulan en las grandes líneas respetadas por Argentina en cuanto a su reforma económica: apertura, desregulación, combate a la inflación, garantías a las inversiones extranjeras, etc. Las segundas, donde a los actores gubernamentales se le suma la participación de los actores privados, se encuentran invadidas por los temas comerciales y su carga de conflictividad.

Podríamos expresar que entre Argentina y EE.UU. no existen divisiones mayores respecto a la reforma económica en general y respecto a la dimensión de las inversiones extranjeras directas. Pero la agenda en el ámbito comercial es compleja y los niveles de consenso son menores porque Estados Unidos presiona en defensa de sus intereses y Argentina los resiste y propugna. Esta realidad implica que Argentina expresa su fuerte voluntad política cuando enfrenta la defensa de sus intereses, acompañada de un buen comportamiento de sus negociadores.

2.1 La situación comercial entre Argentina y EE.UU.

Durante el segundo gobierno de Menem, los temas nuevos tales como el comercio internacional de servicios y productos de alta tecnología, las cuestiones vinculadas a la inversión en el comercio y la protección de los derechos de

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propiedad intelectual, conforman un conjunto de notable interés para los países desarrollados y en especial para Estados Unidos. En particular, la discusión en torno al patentamiento de productos medicinales en Argentina se inserta claramente en las relaciones bilaterales con EE.UU.14 (Busso, 1994: 10).

No obstante, la discusión sobre las cuestiones de propiedad intelectual, en especial sobre el patentamiento de medicamentos no es un tema nuevo15, pero

siempre continuó ocupando gran parte del escenario en el ámbito de las relaciones internacionales. De acuerdo con Busso (1998: 52), Argentina ingresó en la mayoría de los tratados y acuerdos internacionales en la propiedad intelectual, es miembro de la organización mundial de la propiedad intelectual y en el marco de la firma y ratificación de acuerdos se destacan el Acuerdo Agrícola con EE.UU., firmado los acuerdos en el marco de las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT en marzo de 199416.

La relación especial mantenida con Washington provocó que, al finalizar el gobierno de Menem, la agenda argentino-norteamericana no contemplara ningún tema que pudiera ser fuente de serios conflictos bilaterales. Se mantenían los disensos económicos de siempre (aranceles, acciones antidumping o

14 Asimismo, Roffe (1989: 24) tiene la misma idea sobre la propiedad intelectual, implicando que en su

amplia gama de elementos de la cuestión de la propiedad intelectual -tales como patentes, marcas, derechos de autor, secretos comerciales- se ha convertido en uno de los ejes de la “guerra comercial” entre los centros de poder, así como también entre las naciones desarrolladas y los países de incipiente desarrollo industrial y tecnológico.

15 Con respecto al tema de la propiedad intelectual, el no patentamiento de fármacos en Argentina se

amparó en la Ley 111 de Derecho de Propiedad de Medicamentos sancionada en 1866. No prohibió el patentamiento de los procedimientos, pero sí el de los productos. En este marco apareció crecientes demandas por parte de las corporaciones farmacéuticas norteamericanas sobre EE.UU. para que defienda sus intereses. Ante esta situación, Argentina modificó la legislación debido al interés creciente de Washington, coincidente con la llegada de Menem al gobierno. En este sentido, se originó un complejo proceso decisorio en el que intervienen múltiples actores con intereses contrapuestos. Más información sobre el proceso de la disputa de la propiedad intelectual entre Argentina y EE.UU., véase: Busso (1994: 10).

16 A partir de 1993 un grupo de parlamentarios manifestó su intención de plantear un “linkage” con la

política de subsidios practicada por el gobierno norteamericano. Por otra parte, la Cámara Alta estableció un sistema de audiencias públicas que se prolongó a lo largo de 1994, permitiendo la consulta a todos los sectores que, de una u otra manera, pudieran verse afectados por la aprobación de una nueva ley de patentes. En este sentido, el cuerpo de Senadores fue asesorado técnicamente permitiendo una comprensión acabada de las múltiples aristas involucradas en la sanción de la nueva ley de patentes. Además, en el transcurso de este período el parlamento argentino, al igual que el norteamericano, aprobó las disposiciones de la Ronda Uruguay y la creación de la OMC. Más información sobre el acercamiento en el tema de la propiedad intelectual entre ambos países, veáse: Busso y Luzi (1995), disponible en Anuario de Relaciones Internacionales:

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restricciones para-arancelarias) y otros más nuevos como las presiones para que el Congreso argentino sancionara una ley de patentes o los reclamos norteamericanos por la falta de transparencia pública, que aunque podían ocasionar algunos roces, no parecían amenazar el buen curso de la relación bilateral.

Finalmente, en marzo de 1995, el Congreso de Argentina reclamó una rápida sanción de la Ley de Patentes Medicinales. Este hecho desencadena las hostilidades comerciales entre Argentina y EE.UU.. Desde entonces, Argentina continuó recibiendo presiones y amenazas por Washington en la lista de países que serían sancionados comercialmente17, pero Argentina no modificaba

sustancialmente lo que sus legisladores ya habían aprobado. Con este fenómeno, podemos decir que la extensión de protección de patentes a las compañías farmacéuticas ha sido siempre un tema contencioso bilateral.

Además, durante el segundo gobierno, Menem enfrentó con una serie de “shocks” externos que probaron la estabilidad económica lograda por Argentina gracias al régimen de convertibilidad y a las medidas económicas de liberación económica y de atracción de las inversiones externas (Castro, 2001: 5). Debido a la estructura económica argentina, el estallido de la crisis financiera se sumó a todo ello y comenzó nuevamente a producirse un enorme endeudamiento externo.

Una de las mayores preocupaciones del gobierno argentino fue contener los efectos de dicha crisis a nivel doméstico y tratar de demostrarle al mundo, sobre todo a EE.UU., que la situación de la economía argentina era sustancialmente distinta a la mexicana. Además, Argentina mostró que continuaría captando inversiones puesto que no devaluaría. Respecto a esta coyuntura argentina, Estados Unidos mostró su confianza y apoyo18.

17 La decisión del presidente Clinton, presionado por el lobby farmacéutico, de suspender las preferencias

arancelarias a 113 productos argentinos, cuyas exportaciones a EE.UU. suman 260 millones de dólares, ha sido protestada por el gobierno de Menem e indignó en el Congreso, donde varios diputados proponen al Ejecutivo represalias contra los inversores norteamericanos. Para obtener más información, disponible en El País:

http://elpais.com/diario/1997/04/17/economia/861228022_850215.html

18 Cuando el viceministro de comercio norteamericano, Jeffrey Garten, reconfirmó su visita a Argentina

que había sido acordada con anterioridad a la crisis y previo a su partida declaró en Washington: “Voy precisamente para expresarle nuestro apoyo y para demostrarles que para los norteamericanos la prioridad está en Argentina y Brasil, dos de los más importantes mercados emergentes del mundo.

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Como nos muestra el cuadro 8, desde el panorama general de América Latina, entendemos la aceleración en el crecimiento del PIB del 1,1% del año 1995, el cual alcanza sus máximos con tasas superiores al 5% en 1997 y en 1999 el crecimiento casi fue nulo. Mientras que en 1995, la caída y la reducción afectó sólo a dos países, Argentina y México.

Además, de acuerdo con Busso (1998: 50-51), la posición del gobierno norteamericano en cuanto a la situación política y económica argentina, el embajador americano, James Cheek, afirmó que la economía de Argentina iba a mejorar, y Argentina también predecirá realizar un crecimiento del 5% anual de tasa de crecimiento económico entre 1996 y 1998. Aún más, se mostraban índices de recuperación económica y se estimaba que en 1996 ingresarían unos US$ 2.500 millones de capitales estadounidenses en Argentina.

Sin embargo, durante el segundo semestre de 1996, comenzaron a reaparecer algunos síntomas de recomposición económica, mientras que el nivel de desempleo se incrementó. Aún más, se sucedió la crisis brasileña en enero de 1999. En este contenido, el gobierno de Menem siguió disponiendo que las políticas se enfocaron a la cooperación con EE.UU., y demostraran que, a pesar de esos problemas, la reforma económica continuaría19. También reclamó

mayores inversiones estadounidenses y oficializó una posición más dura en las negociaciones de temas comerciales.

Consideramos que su situación es muy pero muy diferente de la mexicana”. Además, afirmó que las inversiones a largo plazo de su país en Argentina “no solo se mantendrán sino que se intensificarán”. Para saber más información sobre la opinión de EE.UU. hacia la economía de Argentina, véase: Busso (1998: 49).

19 Recurriendo a su credibilidad internacional, Cavallo había logrado desligara Argentina mostrando, por

un lado, heterodoxia a la hora de salvar el sistema bancario (fondos fiduciarios, sistema de seguros de depósitos, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central), y reafirmando, por otro, su total fidelidad al sistema de Convertibilidad ante los acreedores internacionales. Para ver más información sobre la situación argentina en 1996, véase: Castiglioni (1996: 6-7).

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Cuadro 8. Tasa del crecimiento anual de Latinoamérica 1993-1999

Producto Interno Bruto (PIB) (%)

1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 Argentina 6,3 5,8 -2,8 5,5 8,1 3,9 -3,4 México 1,7 4,4 -6,1 5,4 6,8 4,9 3,7 Brasil 4,5 6,2 4,2 2,5 3,5 -0,1 0,9 Chile 6,6 5,1 9,1 6,9 7,0 3,9 -1,1 Colombia 5,2 6,1 5,2 2,1 2,7 0,7 -4,5 Perú 6,0 13,6 8,6 2,3 8,6 -0,4 1,4 América Latina (19 países) 3,8 5,3 1,1 3,6 5,3 2,3 0,3

Fuente: Fresard y Olarte (2001: 154)

2.2 Medidas económicas y comerciales

Como se ha mencionado anteriormente, con relación a la coyuntura económica a partir de 1995, la Subsecretaría de Relaciones Comerciales Internacionales de Argentina reelaboró, para ajustar las relaciones comerciales de ambas partes, su propuesta de mejora de su comercio con Estados Unidos a través del “Plan de Promoción del Comercio Exterior para Estados Unidos en 1995”20.

Respecto a las exportaciones norteamericanas hacia Argentina, como mostraron Bouzas y otros (2002: 13), la participación de Estados Unidos en las importaciones argentinas totales alcanzó un 20,9%, llegó a su máximo a mediados de la década, para luego comenzar a declinar, debido a la instauración del Mercosur en este período y al fuerte aumento en la intensidad del comercio intrarregional. Pero es destacable que los proveedores norteamericanos no

20 Para ello, se mantuvieron consultas con los Departamentos de Comercio Exterior de las provincias, las

Cámaras y Asociaciones empresariales, y las empresas, a la vez que se incorporaron las conclusiones del Encuentro Nacional de Exportadores. Como resultado se decidió concentrar el esfuerzo para promocionar un determinado grupo de productos y se establecieron las herramientas de trabajo. Más información sobre el contenido del Plan de Promoción del Comercio Exterior para los Estados Unidos en 1995, véase: Busso (1998: 56).

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abandonaron el mercado argentino por ello, aunque, las exportaciones norteamericanas a Argentina ocuparon menos cobertura que las exportaciones norteamericanas totales hacia América Latina (menos del 10%).

Por otra parte, si bien la participación de Argentina en el mercado de EE.UU. se reduce a partir del pico alcanzado en 1995, ese descenso es bastante menos pronunciado que el de otros socios comerciales de Argentina como, por ejemplo, la Unión Europea.

Por el contrario, la importancia representativa de Argentina como mercado para las exportaciones norteamericanas creció durante la primera mitad de la década de los 90. No obstante, el aumento de dicho mercado durante el decenio fue exiguo (de 0,5% en 1991 a 0,6% en el año 2000). Hasta el año 2000, Argentina ocupó el tercer puesto de los mercados de destino para las exportaciones norteamericanas a la región (Bouzas y otros, 2002: 13).

Otro punto a debatir en el campo comercial bilateral es la renegociación de la deuda argentina. El reconocimiento de la discusión entre los dos países sobre deudas pasadas se concentró fundamentalmente en la etapa inicial, entre 1991 y 1994. En este período Argentina y EE.UU. mejoraron el insoportable endeudamiento a través de una serie de negociaciones, procedimientos y acuerdos (como el Plan Brady).

Durante los últimos años de los 90, como señalaron Damill, Frenkel y Rapetti (2005: 204-205 y 207), entre 1995 y 1997 la balanza entre la deuda pública y el PIB se desequilibró aún más, por la recesión de 1995. Con la colaboración del FMI y del gobierno argentino, se ofreció ayuda financiera alrededor de US$ 11.000 millones, lo que permitió rápidamente una marcha atrás del episodio de contracción y crisis que siguió al efecto tequila. Sin embargo, hasta el año 1999, la deuda externa bruta de Argentina aún llegó a US$ 141.528 millones.

Además, el giro negativo en el escenario financiero internacional experimentado en 1997-1998, luego de las crisis asiática y rusa, encontró a la economía argentina con un significativo y creciente déficit de cuenta corriente. También, a principios de 1999 sucedió la devaluación de la moneda brasileña21,

21 El presidente argentino lanzó una idea para contrarrestar las influencias externas generadas por la crisis:

la dolarización. La idea consistía en crear una moneda única en el continente, atada al dólar como ocurre con el peso. La iniciativa de Menem demostró a los mercados externos que el gobierno estaba dispuesto

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la situación se agudizó gravemente durante el año 2000, debido a una visible ausencia de instrumentos de política para lidiar con este problema.

Por consiguiente, como en la primera etapa de Menem la inversión extranjera directa (IED) representó una parte importante del financiamiento externo de la economía argentina. A lo largo del segundo gobierno de Menem se impulsó principalmente capitales externos al objeto de financiar al gobierno nacional. Los flujos en concepto de IED mostraron una tendencia creciente, hasta alcanzar el pico de US$ 23.988 millones en 1999, monto obtenido por el sector del petróleo (de US$ 17.830 millones).

Gráfico 4. Evolución de la deuda externa bruta y de la cuenta corriente de Argentina (1994-1999)

(millones de dólares)

Fuente: Elaboración por los propios autores en base a datos de Palomino (2003: 141); Bianco, Porta y Vismara (2007: 110)

a hacer lo necesario para mantener la paridad peso-dólar y la convertibilidad. Sin embargo, la preocupación de la posibilidad de “contagio” de la crisis brasileña se extendió y la banca de inversión estadounidense Morgan Stanley también alertó acerca de la inevitable devaluación del peso argentino. Para conocer más información sobre la crisis brasileña, véase: Escudé y Cisneros (1998: 82).

0 30000 60000 90000 120000 150000 1994 1995 1996 1997 1998 1999 -18000 -15000 -12000 -9000 -6000 -3000 0

Deuda externa bruta Saldo cuenta corriente

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En cuanto al destino de la IED durante la década, pueden señalarse dos etapas. Como hemos menciado, al inicio de los 90, correspondiente a los años 1991-1993, los flujos de IED estuvieron impulsados por el proceso de privatizaciones y concesiones al sector privado. Según Bezchinsky y otros (2007: 152-153), el 51% de IED del primer período relaciona a operaciones de privatización de activos públicos. La segunda etapa empezó despúes del año 1994, las fusiones y adquisiciones de empresas privadas reemplazaron a las privatizaciones como principal fuente de ingresos de IED. En esta etapa se destacó una gran parte de los sectores de la industria manufacturera y, finalmente, los sectores financiero y comercial. Era obvio que durante el período 1992-2002 más del 40% de los flujos de IED estuvo dirigido hacia el sector de servicios.

Dentro de los principales países de la IED en Argentina, EE.UU. participó con unos 8.517 millones de dólares del 1995 al 1999. No obstante, ocurrió un cambio desde el año 1999, fue que España marcó el boom de inversión extranjera directa en Argentina. Cuya inversión representó un 37,7% del total de IED durante el período 1992-2002 (Bezchinsky y otros, 2007: 153).

Cuadro 9. La inversión extranjera directa en Argentina por sector de destino (%)

1992-1994 1995-1996 1997-1998 1999-2000 Total (millones de dólares) 10.860 12.559 16.453 34.404 Petróleo 18,4 11,8 8,6 59,6 Minería 0,1 6,5 0,5 0,2 Industria Manufacturera 30,3 39,5 27,1 10,0 Servicios 44,7 37,2 51,9 23,0

Electricidad, Gas y Agua 30,9 14,3 14,9 4,1

Comercio 4,3 6,7 5,2 2,3

Transporte y

telecomunicaciones 2,4 6,2 6,7 13,3

Bancos 7,1 10,0 25,1 3,3

Otros 6,5 5,0 11,9 7,2

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Cuadro 10. La inversión extranjera directa en Argentina por país de origen (%) 1992-1994 1995-1996 1997-1998 1999-2000 Estados Unidos 40,3 35,8 26,9 14,3 España 1,9 10,1 19,3 71,8 Francia 10,6 5,1 9,5 6,4 Chile 9,3 13,5 5,5 -1,0 Italia 3,2 6,7 5,7 3,5 Países Bajos 5,0 2,6 11,8 0,1 Reino Unido 5,6 2,1 2,9 -0,2 Alemania 2,8 2,1 6,2 0,5

Fuente: Bezchinsky y otros (2007: 153)

Además del terreno de la inversión, Argentina y EE.UU. tuvieron una problemática diplomacia en torno a la propiedad intelectual. A partir de marzo de 1996, el Ejecutivo Nacional vetó parcialmente la última ley dictada por el Congreso invalidando el artículo para impedir al Poder Ejecutivo Nacional (PEN) la reglamentación de la ley por decreto22, es decir, el Poder Ejecutivo

Nacional trataba de influenciar al Congreso para modificar la legislación.

Como mostró Busso (1998: 64), no se podrán convertir patentes extranjeras en patentes argentinas para productos farmacéuticos. Si bien Estados Unidos no tolerarán que se apruebe una nueva y completa ley de patentes y volvía a presionar, Argentina no modificaba sustancialmente lo que sus legisladores ya habían aprobado. Hasta ese momento, se consideró que el proceso legislativo de patentes se había terminado.

Debido a sus disputas e insatisfacciones sobre la ley de patentes farmacéuticas, la administración Clinton decidió aplicar sanciones comerciales

22 El PEN elaboró un proyecto de ley de confidencialidad, el cual procuraba proteger la información

técnica que se entregaba a los organismos de salud y sanidad vegetal para comercializar medicamentos y productos químicos agrícolas. No obstante los esfuerzos del gobierno nacional en el sentido de lograr la aprobación del proyecto en el Congreso durante 1996, el Parlamento realizó la aprobación en 1997. Esta Ley de Confidencialidad tampoco conformó las pretensiones norteamericanas. Más información sobre la intervención del Poder Ejecutivo Nacional, véase: Busso (1998: 65).

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de suspender la mitad de los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP)23 para las exportaciones argentinas a lo largo de abril de 1997 (Kors, 1998:

445). El junio, William Daley, el secretario de comercio de EE.UU. quien volvió a presionar por el tema de propiedad intelectual24, a la vez manifestó su creencia

en que se destrabe el tema de la cuota de carnes fresca.

Por otra parte, anunció que el Departamento de Comercio había recomendado levantar los aranceles compensatorios contra Argentina, aplicados sobre lanas, cueros, tubos y laminados de acero (Kors, 1998: 445). Desde el punto de vista económico, la aplicación de sanción fue un duro golpe político para el gobierno argentino.

Entre el debate respecto a la ley de Patentes medicinales entre ambas partes, Argentina también negoció una serie de acuerdos bilaterales sectoriales con EE.UU. en el cierre de la Ronda Uruguay, para obtener un mayor acceso al mercado estadounidense para determinados productos durante el año de 1996. En otras palabras, los dos países acordaron concesiones mutuas en lo que toca a cuotas y tarifas de importación. Los mayores intereses argentinos derivados de este acuerdo abarcan las exportaciones de carnes frescas, maní, pasta de maní, queso y tabaco (INDEC, 1997: 68).

23 El SGP es un programa de preferencias comerciales de Estados Unidos que tiene por objeto de

fomentar la diversificación de las economías. En el caso de Argentina, la utilización efectiva del SGP cayó durante la segunda mitad de los noventa. De hecho, mientras que durante la primera parte del decenio un 25% de las exportaciones argentinas se beneficiaron del SGP, hacia fines de la década la cobertura era inferior al 7% (bienio 1999-2000). Para obtener más información sobre el tratamiento del SGP en Argentina, véase: Bouzas y otros (2002: 51) y

http://www.ustr.gov/sites/default/files/uploads/gsp/asset_upload_file925_14706.pdf

24 Más información sobre esta acción, véase Clarín: http://edant.clarin.com/diario/1997/05/17/

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Cuadro 11. Exportaciones argentinas a Estados Unidos bajo el SGP

(millones de dólares)

1995 1996 1997 1998 1999

Efectivamente beneficiadas por el

SGP 515,7 387,9 396,1 372,1 181,8

Total exportaciones argentinas a

Estados Unidos 1.761 2.279 2.228 2.231 2.598 Porcentaje sobre el total de

exportaciones argentinas a EE.UU.: Elegibles SGP Efectivamente beneficiadas SGP No beneficiadas SGP 41,1 29,3 11,8 23,3 17,0 6,2 30,5 17,8 12,7 32,8 16,7 16,1 22,6 7,0 15,6 Fuente: Bouzas y otros (2002: 51)

La política comercial exterior de EE.UU. ha defendido los postulados del libre comercio y la competencia leal25. Por lo tanto, el gobierno argentino

consideró que si EE.UU. era el que imponía restricciones arancelarias a Argentina, debía obtener como mínimo la administración de la cuota a través de la emisión de los certificados de origen. Por tal motivo durante las negociaciones llevadas a cabo en Washington, y ratificadas en Ginebra a través del Memorándum de Entendimiento y Cartas Anexas, firmadas el 9 de agosto de 1995, Estados Unidos accedió a la petición argentina (Busso, 2001: 53).

Con relación al tema de las carnes26, según Bouzas y otros (2002: 56),

25 Las políticas globales de EE.UU. que afectan el libre ingreso al mercado estadounidense incluyen:

aranceles, cuotas, barreras administrativas, gastos de importación, requerimientos técnicos, compras gubernamentales, medidas correctivas al comercio internacional desleal (antidumping y derechos compensatorios), restricciones a la exportación, subsidios agrícolas y barreras que afectan la inversión. Más contenido sobre las condiciones de acceso de Argentina al mercado de Estados Unidos, véase Revista Colombia Internacional:

http://colombiainternacional.uniandes.edu.co/view.php/32/index.php?id=32

26 Durante el período 1995-1997, Argentina enfrentó numerosas trabas administrativas para hacer efectivo

el cumplimiento de la cuota. Finalmente, con una incesante tarea diplomática llevada adelante por la Secretaría de Agricultura y la Cancillería en agosto de 1998, el Departamento de Agricultura de los EE.UU. a través del Servicio de Inspección de Sanidad Agropecuaria (Animal and Plant Health Inspection Service, APHIS) publicó en el Registro Federal una modificación técnica a la regulación de acceso de carne fresca, que permitió el cumplimiento de la cuota y requirió la existencia del Certificado

(32)

después de un largo período de combatir la fiebre aftosa en gran parte de territorio nacional, Argentina obtuvo la autorización del ingreso de 20.000 toneladas anuales por parte de EE.UU.27 para exportar carnes frescas en 1997,

luego de haber sido declarada Argentina como país libre de aftosa por la Oficina Internacional de Epizootias (OIE).

Por otra parte, el otro de los acuerdos alcanzados es el incremento de la cuota argentina de maní confitería. Estados Unidos tiene un Programa de Maní que opera en la práctica como un impuesto sobre los productores argentinos. El acuerdo alcanzado implica una cuota inicial para 1995 de 26.341 toneladas métricas, para alcanzar las 40.388 toneladas en el año 1999.

Cuadro 12. Uso de la cuota arancelaria de maní y subproductos en base a certificados de origen emitidos por la autoridad argentina (%)

Año Cuota (tn) Ingresado con certificado de origen

reconocido por el gobierno argentino %

1995 26.341 12.470 47 1996 29.853 5.325 18 1997 33.365 14.701 44 1998 36.877 22.825 62 1999 40.388 17.686 44 2000 43.901 25.015 57

Fuente: Bouzas y otros (2002: 56)

Por otra parte, como expresó Busso (1998: 61-62), Argentina es el 13er

productor mundial de tabaco y el 10 exportador a escala mundial, sobre ese total

de Exportación emitido por Argentina. Más información sobre el ingreso de la carne de Argentina, véase: Busso (2001: 60).

27 Estados Unidos es el principal mercado de importación de carnes rojas (importó alrededor de 1 millón de toneladas anuales), las que provienen en su mayor parte de Australia y Nueva Zelanda (tienen asignado el 85% del total de la cuota arancelaria). Sin embargo, en consideración al alto costo y el mercado, la utilización de la cuota argentina fue aumentando hasta alcanzar el 100% en 1999, el año que se exportaron unas 7.000 toneladas adicionales que pagaron un arancel extracuota del 27,2%. Más información sobre la exportación de carne de Argentina hacia EE.UU., véase: Bouzas y otros (2002: 56).

(33)

la tercera parte de la producción y la mitad de las ventas se dirigían al mercado estadounidense. En 1993, Estados Unidos impuso a través de la Ley de Reconciliación Presupuestaria restricciones a las importaciones de tabaco, afectando las exportaciones argentinas en casi un 50% (en 1993 se exportaron US$ 62,5 millones que disminuyeron a US$ 38 millones en 1994). Ante esta situación, según Bouzas y otros (2002: 65), Argentina negoció en el marco de la Ronda Uruguay del GATT, una cuota arancelaria de 12.000 toneladas para el período 1995-1997, 11.000 toneladas en 1998 y 10.750 toneladas a partir de 1999.

Además de estos logros, como declararon Cheppi, Patrouilleau y Nimo (2008: 3), en mayo de 1998, se constituyó el Comité Consultivo Agroalimentario (CCA) entre Argentina y EE.UU. para fomentar las relaciones bilaterales agroalimentarias y la cooperación en los más altos niveles de gobierno. Entonces, la primera reunión se celebró en Washington y se constituyeron tres grupos de trabajo: Política Comercial Agroalimentaria, Temas Sanitarios y Fitosanitarios, y Comercialización de Productos Agroalimentarios. Este Comité atiende los asuntos que frecuentemente causan disputas comerciales afectando tanto a los sectores agropecuarios e industriales como a los consumidores.

El 28 de agosto de 1999, los Ministros de Agricultura de 15 países incluído Argentina, miembros del Grupo CAIRNS28, se reunieron en Buenos Aires para

definir los lineamientos destinados a frenar a las políticas de subsidios al agro que aplican los EE.UU. y la UE. Según Busso (2001: 60-62), Estados Unidos por medio del Secretario de Agricultura, Dan Glickman, tomó un compromiso parcial con el Grupo CAIRNS, consistente en impulsar junto a ellos las negociaciones para la eliminación de subsidios en la próxima reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

A finales de su visita a New York en octubre, Menem estaba en contra de los

28 Este grupo está conformado por una coalición de 19 países exportadores de bienes agrícolas de América

Latina, África y la región Asia Pacífico. Su función es como un instrumento de presión de un grupo de países que buscaban liberalizar el comercio agrícola, para lo que sus fundadores acordaron formar una alianza que permitiera darle prioridad al tema en las negociaciones multilaterales de comercio. Ha ejercido un rol significativo en las negociaciones sobre agricultura desde su formación. Sus objetivos en la Ronda Uruguay fueron la eliminación de todos los subsidios a la exportación de productos de origen agropecuario, la reducción de las ayudas internas que distorsionaban el comercio agrícola y un mayor acceso al mercado para productos del sector. Más información sobre el Grupo CAIRNS, véase: Marinucci (2009: 18).

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EE.UU. por su política de subsidios al sector agropecuario y reclamó justicia en el trato para equilibrar la balanza comercial bilateral altamente deficitaria para Argentina.

El 12 de diciembre de 1999, los Secretarios de Agricultura de ambos países firmaron la denominada Declaración Conjunta de los Secretarios de Agricultura en Washington, la cual, en forma resumida, se refirió a los beneficios del intercambio de los sectores agropecuarios e industriales para la economía de ambos países, y evalúa positivamente el desempeño del CCA. Aún más, hablando de que como resultado de las disciplinas establecidas en el Acuerdo de la OMC sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, ambos países se han beneficiado con un incremento en el acceso a los mercados, como se dio con las carnes.

Los dos países manifestan haberse beneficiado como consecuencia de un comercio agropecuario liberalizado y justo. Proponen seguir comerciando en el marco de la OMC y continuar trabajando para la creación del Área de Libre Comércio de las Américas. En consecuencia, los temas del sector agropecuario han constituido un área importante de la relación comercial bilateral donde, a pesar de algunas alternativas de cooperación, permanecen situaciones conflictivas.

2.3 Resultados de las relaciones económicas y comerciales

Si bien se acontecieron los efectos de la crisis financiera en México y las disputas al interior del gabinete nacional argentino, teniendo fuerte repercusión sobre la relación con Washington, aún Argentina afrontó estas dificultades con habilidad confiada y coraje político para mantener su modelo económico y su política exterior. El comercio era cada vez mayor, los diálogos y negociaciones eran cada vez más frecuentes. Pero las diferencias políticas y operativas hicieron aparecer el conflicto por encima de la cooperación. A lo mejor estos choques fueron las motivaciones y los impulsos que tuvo el gobierno argentino para dejar algunos cambios en sus estrategias de negociación, los cuales se hicieron efectivos a partir de 1996.

(35)

algunos cambios importantes, uno es la consolidación de la democracia y los mercados libres en Argentina, y el otro es la transformación radical en las relaciones con EE.UU. y América Latina. En relación con el desarrollo de la inversión argentina a mitad de la década, una de las consecuencias del boom de IED fue el aumento de la participación de las firmas extranjeras en las ventas más grandes, gracias a las adquisiciones y las privatizaciones, pasando de un 39% en 1992 a un 67% en 2000. El número de firmas extranjeras entre las 1.000 mayores firmas se duplicó (de 199 a 427 firmas) (Bezchinsky y otros, 2007: 153).

La IED no se limitó solamente a realizar aportes positivos a la cuenta financiera, sino también las estrategias de las empresas extranjeras contribuyeron a profundizar los déficits acumulados en la cuenta corriente de la balanza de pagos, en particular de la balanza de servicios reales y rentas de la inversión. La relación entre remisión de utilidades y ganancias totales fue del 80% entre 1995 y 2000, alcanzando un máximo de 529% en 2001.

En conclusión, si bien el aporte de la IED a la cuenta financiera es evidente, también lo es el hecho de que las firmas extranjeras que se instalaron en el país durante la década tendieron a exportar, también generaron déficits profundos comerciales acumulados y a causar importantes salidas de capitales (Bezchinsky y otros, 2007: 155). Además, el estatus comercial de EE.UU. ya había disminuido progresivamente, y se reemplazó por otros países.

Por otra parte, si bien se plantea el “Plan de Promoción del Comercio Exterior para los Estados Unidos en 1995”, no se encontró una solución positiva en torno a la balanza comercial. En 1995, Argentina exportó por valor de 1.804 millones de dólares e importó por la suma de 4.207 millones de dólares, alcanzando un saldo negativo equivalente a US$ 2.403 millones. En 1998 las dificultades para solucionar el déficit de la balanza comercial fueron superiores a las de años anteriores: un saldo negativo equivalente a US$ 4.015 millones (US$ 2.212 millones para las exportaciones argentinas y US$ 6.227 millones para las exportaciones estadounidenses).

Respecto a la propiedad de las patentes, la lectura política de la actitud de Washington pone de manifiesto dos ideas claves. En primer lugar, la discordancia correspondiente a la legislación argentina sobre propiedad intelectual. En segundo lugar, la continua presión a Argentina para que

數據

Gráfico 1. Indicadores de dinamismo del comercio entre EE.UU y Argentina  (1991-2000)
Gráfico 2. Balanza comercial de Argentina total y bilateral con Estados Unidos  (1991-2000)  (millones de dólares)  -6000-4000-20000200040006000 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Balanza comercial total Balanza comercial con EE.UU.
Cuadro 2. La deuda desde 1980 hasta 1989 en Argentina  Año  Deuda  externa total  (millones de  dólares)  Deuda/PIB (%)  Deuda/Importación total (%)  Interes/Exportación total (%)  1980  27.162  32  339  27  1981  35.671  41  390  42  1982  40.703  48  534
Cuadro 3. La evolución de la deuda externa bruta de Argentina (1992-1999)
+7

參考文獻

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