B.- GÉNERO Y COMERCIO
7. GÉNERO Y COMERCIO ¿ UNA RELACIÓN ARMÓNICA?
Como lo señalábamos anteriormente, los tratados de libre comercio basados en las normas de la OMC, tienden a profundizar la liberalización comercial. Es sabido que las políticas de liberalización comercial en América Latina, han sido acompañadas de la disminución del rol del Estado en la economía.
En este caso la pregunta clave es : ¿están los intereses de las mujeres y de la sociedad civil representados en las negociaciones comerciales Norte-Sur?
El ejemplo de Chile muestra, que a pesar de progresos en términos de acceso de las mujeres al trabajo remunerado, y de mostrar altas tasas de crecimiento, las asimetrías entre hombres y mujeres, persiste e inclusive tiende a acentuarse. Las políticas de liberalización comercial han significado entre otros factores, el aumento de la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado.51
La tasa de actividad femenina se ha incrementado desde 1980; sin embargo, la tasa de desempleo femenino ha aumentado más rápidamente que la masculina y las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Esta situación, se repite para los otros países del Cono Sur tal como puede apreciarse en los cuadros 1 y 2 del anexo estadístico. Las tasas de desempleo son mayores para las mujeres y la brecha entre salarios femeninos y masculinos persiste.
Por otra parte, esta brecha se incrementa, a medida que aumenta el nivel educacional: para Chile y los países del Cono Sur las mujeres perciben entre el 50 y 60% del ingreso de los hombres, como puede apreciarse en los cuadros adjuntos.
Al mismo tiempo, las políticas de liberalización comercial acarrean también el retiro del Estado en la provisión de servicios básicos y con ello que los costos de reproducción recaigan sobre la mujer.
La situación descrita para el caso chileno no es ajena al resto de América Latina. La misma Organización de Naciones Unidas, ha reconocido que el impacto de la globalización y programas de ajuste estructural, el alto costo de la deuda externa ha empeorado los obstáculos existentes al desarrollo, agravando la feminización de la pobreza, a través de cortes presupuestarios en servicios sociales básicos, incluyendo educación y salud.
En este caso, los TLC han implicado reconversión y transformación productiva que ha significado también transformaciones en el ámbito del trabajo productivo y reproductivo de las mujeres, pero al mismo tiempo, muchos de los TLC y/o las propuestas desde la OMC,
50Cagatay N. “ Género, pobreza y comercio 2001 51 Anexo 1.
han implicado el rediseño de las políticas públicas y la privatización y mercantilización de servicios entregados por el Estado. En este sentido, son particularmente importantes las normas relativas al comercio de servicios, por ser el sector en el que trabajan mayoritariamente mujeres.
La liberalización de servicios, ha implicado e implicará en caso de aprobarse y aplicarse las nuevas normas de la OMC en torno al GATS, en muchos casos, una disminución de puestos de trabajos que necesariamente repercutirá en las mujeres. Por otra parte, se profundizará la privatización y mercantilización de los servicios, lo que también provoca una recarga del trabajo doméstico. Dicho en términos simples, la liberalización de los servicios ha significado un retiro del Estado de actividades de reproducción social. Un ejemplo, es la “eficiencia “ en los servicios de salud, la cual se ha traducido en menos días de hospitalización para los enfermos, quienes deberán recuperarse en casa, probablemente cuidados por una mujer.
Ello ha implicado que derechos como salud o educación pasen a ser responsabilidad de las familias. Este tipo de servicios se transforman en mercancías cuyo acceso dependerá del nivel de ingreso y afectan más duramente a las mujeres que a los hombres. Del bolsillo de las mujeres saldrá el dinero para pagar los sobreprecios de tarifas y es desde su tiempo que deberán suplirse las carencias en el cuidado de los niños y niñas; los ancianos y ancianas; así como de los y las enfermas. Agreguemos a ello que las mujeres que trabajan remuneradamente lo hacen mayoritariamente en el sector servicios.52
En consecuencia, una mayor liberalización de los servicios podría significar una disminución de los puestos de trabajo para las mujeres.
Sin embargo, y pese a las consideraciones anteriores, el tema de género y comercio ha sido escasamente incorporado en las estadísticas oficiales y del debate público, en los centros académicos, de estudio y en las distintas instituciones nacionales.
En este sentido, interesa buscar cláusulas de protección de manera que el libre comercio se traduzca efectivamente en más y mejores oportunidades para las mujeres, para avanzar en el desarrollo humano, en lo que a igualdad de oportunidades se refiere, sin descuidar los aspectos relacionados con la protección social.
En el caso de América Latina, las políticas de liberalización comercial se implementaron antes de la firma de TLC. Sin embargo, si los TLC implican la aplicación de políticas tendientes a profundizar la liberalización comercial, sin normas adecuadas de protección social; si se enfatiza exclusivamente en los aspectos comerciales, estos acuerdos, lejos de mejorar las condiciones prevalecientes en América Latina - y específicamente el Cono Sur, nuestro objeto de estudio - tenderán a profundizar las diferencias sociales, entre éstas, aquellas basadas en la condición de género.
La importancia del tema se fundamenta en los siguientes hechos:
? El rol de las mujeres como sostenedoras de la economía y reproductoras de la fuerza de trabajo, tarea que se ha visto multiplicada a partir de la reducción del Estado.
52En el caso de Chile, estadísticas oficiales señalan que en el año 2000, de las 1,7 millones de mujeres que se encontraban trabajando remuneradamente, 800 mil lo hacían en el sector “ Servicios Comunales personales y sociales”, 163 mil en “servicios financieros”,y poco menos de 500 mil en el Comercio, es decir el 75% del trabajo remunerado de las mujeres corresponde al sector servicios , fuentes de trabajo que correrán peligro con las firmas de los acuerdos.
? La incipiente reflexión, información, discusión, propuestas, así como de participación institucional en torno al tema, por parte de las instituciones que trabajan la temática de género a nivel gubernamental y no gubernamental.
? A pesar de la agresiva política de privatizaciones, promoción de exportaciones y de haber removido los controles para facilitar el movimiento de las inversiones extranjeras, la región sigue teniendo una alta cifra de desempleo, que se agudiza en el caso de las mujeres.
? En América Latina, existen profundas y progresivas asimetrías en las condiciones de vida entre ricos y pobres, situación que tiende a agravarse en las mujeres de escasos recursos y en las jefas de hogar. Indicadores como el desigual acceso a los servicios básicos, una insatisfactoria calidad de vida, marcada por los alarmantes índices de disfuncionamiento de salud mental y un alto analfabetismo funcional, entre otros aspectos.
? Pese a la mayor incorporación de las mujeres a la fuerza laboral; a su mayor participación en diferentes áreas de la vida económica y social; a la mayor conciencia existente, acerca de la necesidad de lograr igualdad de derechos y no discriminación, reivindicaciones surgidas de diversas cumbres como Beijing, el acceso pleno de las mujeres a los derechos económicos, sociales y culturales, es una tarea inconclusa.
De hecho, existen grandes omisiones de los temas de género en la agenda comercial internacional. Las mujeres carecen incluso del instrumental mínimo para poder vincular los compromisos en materia de comercio con los cambios en su vida cotidiana. En el mejor de los casos, parecieran estar subsumidas en los otros sectores que están interviniendo en el tema, sobre todo desde el campo internacional: nos referimos a las organizaciones sindicales, los ambientalistas, o los consumidores.
No obstante, algunas instancias internacionales ligadas a Naciones Unidas están progresivamente comenzando a trabajar el tema de género y comercio, como UNIFEM, o CEDAW, entre otros. Además, en los últimos años han aparecido redes de mujeres que intentan hacer este cruce, aspirando a articular las áreas de investigación, cabildeo e incidencia y edu cación económica. Un ejemplo de ello, es la Red Internacional de de Género y Comercio que en estos momentos realiza una investigación sobre los efectos en las mujeres de las políticas liberalizadoras a escala regional, el cual pretende ampliarse a escala mundial.